Ministerio juvenil: preguntas para evaluar tus motivaciones
Líder de jóvenes, ¿tus motivaciones son las correctas? Explora 5 preguntas esenciales para examinar tu corazón en el ministerio juvenil.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
- Introducción
- Preguntas para evaluar tus motivaciones
- Reflexión: Examinando nuestro corazón
- Conclusión: Un llamado a la reflexión honesta
Introducción
Al trabajar en el ministerio juvenil, debemos estar conscientes de que en el camino habrán decisiones que debemos tomar. Por lo cual es necesario que dependamos COMPLETAMENTE de Dios, y que nos formulemos un par de preguntas que nos permitan descubrir cuáles son los verdaderos motivos por los que deseamos realizar dicha actividad, capacitación, campamento, etc.
En este sentido, Doug Fields en su libro: Tus primeros dos años en el ministerio juvenil nos ofrece cinco preguntas que, a mi parecer, pueden sernos útiles para poder saber si estamos haciendo algo para la gloria de Dios, o sencillamente porque es un sueño personal que queremos realizar.
Preguntas para evaluar tus motivaciones
Las preguntas que Doug Fields nos ofrece en su libro «Tus primeros dos años en el ministerio juvenil» son las siguientes:
1. ¿Por qué quiero dirigir este ministerio?
2. ¿Por qué quiero enseñar este material?
3. ¿Cuáles son mis motivos para decir sí a esta petición?
4. ¿Por qué realmente quiero cambiar este programa?
5. ¿Cuándo dejo que las personas sepan que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo?
Por cierto, quiero enfatizar que aunque estas preguntas son útiles y buenas, nada de esto serviría si antes no nos presentamos ante el Señor en oración, pidiendo su dirección y sabiduría para cada decisión que tomemos en el ministerio.
Reflexión: Examinando nuestro corazón
Estas cinco preguntas nos invitan a hacer una pausa y considerar honestamente: ¿estoy buscando reconocimiento personal o realmente deseo que Dios reciba toda la gloria?
Conclusión: Un llamado a la reflexión honesta
Amigo líder, estas preguntas no son un examen, sino un espejo para nuestro corazón ministerial. Cuando nos hacemos estas preguntas con sinceridad, estamos dando un paso crucial hacia un ministerio auténtico y centrado en Cristo. Te animo a tomarte un tiempo esta semana para reflexionar sobre cada área de tu servicio.
¿Podría ser que algunas veces hacemos actividades más por inercia que por convicción. O quizás, en algún momento, hemos actuado más por costumbre que por convicción.
¿Estás dispuesto a enfrentar las respuestas, aunque algunas nos incomoden? Al final, lo que realmente importa es que cada actividad, cada programa, cada conversación con un joven, esté motivada por el deseo genuino de servir y no de ser vistos.
Recordemos siempre que nuestro mayor gozo debe estar en ver a Dios glorificado, no en recibir elogios. Que tu mayor satisfacción sea escuchar: “Bien, buen siervo fiel” de labios de nuestro Señor.