Las cualidades del ministerio del apóstol Pablo
Descubre las cualidades esenciales del ministerio del Apóstol Pablo. Un estudio bíblico basado en 2 Corintios para inspirar tu fe y liderazgo.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
- Introducción
- 1. Identidad y llamado
- 2. Corazón de Padre
- 3. Perdón y restauración
- 4. Conducta radical
- 5. Integridad económica
- 6. Nuevo Pacto
- 7. Transparencia absoluta
- 8. Servidumbre iluminada
- 9. Resistencia en la adversidad
- 10. Ministerio de reconciliación
- 11. Mensaje confía
- 12. Exhortación final
- 13. Autoridad edificación
- 14. Credenciales de sufrimiento
- Distintivos del ministerio de Apóstol Pablo
Introducción
El presente artículo es un parte de una investigación a grandes rasgos sobre la vida y ministerio del Apóstol Pablo. Un gran siervo de Dios, quien a lo largo de su carrera ministerio enfrento diferentes adversidades. Pero eso no lo detuvo de cumplir el llamado de Dios para su vida.
Por tal motivo, te invito a aprender junto a mí de la vida ejemplar de este extraordinario hombre de fe. Quien puso siempre su mirada en Jesucristo. Nuestro Señor y Salvador.
1. Identidad y llamado
Era apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios.
2 Co. 1:1: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los santos en toda la región de Acaya”.
2. Corazón de Padre
Era un Padre espiritual para los creyentes.
2 Co. 2:4: “Les escribí con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo.”
2 Co. 6:13: “Para corresponder del mismo modo –les hablo como si fueran mis hijos–, ¡abran también su corazón de par en par!”
3. Perdón y restauración
Motivaba a sus oyentes a practicar el perdón.
2 Co. 2:10: “A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo.”
4. Conducta radical
Su conducta no se ha ajustado a sabiduría humana sino a la gracia de Dios.
2 Co. 1:12: “Para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana sino a la gracia de Dios.”
5. Integridad económica
No predicaba el mensaje del evangelio por una bonificación monetaria.
2 Co. 2:17: “A diferencia de muchos, nosotros no somos de los que trafican con la palabra de Dios. Más bien, hablamos con sinceridad delante de él en Cristo, como enviados de Dios que somos.”
6. Nuevo Pacto
Dios lo ha capacitado para ser servidor de un nuevo pacto.
2 Co. 3:6: “Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.”
7. Transparencia absoluta
No actúa con engaño ni torcerá la verdad.
2 Co. 4:2: “Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios.”
8. Servidumbre iluminada
Se considera servidor de los creyentes por causa de Jesús.
2 Co. 4:6: “Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.”
9. Resistencia en la adversidad
A pesar de padecer diversas pruebas, continuó adelante consciente de la protección del Señor.
2 Co. 4:8-9: “Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.”
10. Ministerio de reconciliación
Tenía el ministerio de la reconciliación por medio de Cristo.
2 Co. 5:18: “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación.”
11. Mensaje confía
Se le ha encargado un mensaje de reconciliación.
2 Co. 5:19: “Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.”
12. Exhortación final
Motiva a sus lectores a seguir actuando de la manera correcta.
2 Co. 7:15-16: “Y él les tiene aún más cariño al recordar que todos ustedes fueron obedientes y lo recibieron con temor y temblor. Me alegro de que puedo confiar plenamente en ustedes.”
13. Autoridad edificación
Pablo ha recibido autoridad por parte del Señor para edificación y no para destrucción.
2 Co. 10:8: “No me avergonzaré de jactarme de nuestra autoridad más de la cuenta, autoridad que el Señor nos ha dado para la edificación y no para la destrucción de ustedes.”
14. Credenciales de sufrimiento
Su apostolado es respaldado por su vida de servicio.
2 Co. 11:21-29: “¡Para vergüenza mía, confieso que hemos sido demasiado débiles! Si alguien se atreve a dárselas de algo, también yo me atrevo a hacerlo; lo digo como un insensato.
– ¿Son ellos hebreos? Pues yo también.
– ¿Son israelitas? También yo lo soy.
– ¿Son descendientes de Abraham? Yo también.
– ¿Son servidores de Cristo? ¡Qué locura! Yo lo soy más que ellos.
Distintivos del ministerio de Apóstol Pablo
He trabajado más arduamente, he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces. Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes.
Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar. Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos.
He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez. Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias.
¿Cuándo alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuándo a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación?”