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Un ministerio juvenil que sirve a sus jóvenes

Un ministerio juvenil que sirve a sus jóvenes

Tu ministerio juvenil realmente sirve a sus jóvenes? Evalúa tu impacto con preguntas clave y estrategias para una atención personalizada.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

6 de febrero de 2010
6 min

Tabla de contenidos

Introducción

Un ministerio juvenil que sirve a sus jóvenes es el tema que nos ocupa el día de hoy. Pero para dar inicio con esta nueva aventura me gustaría comenzar narrando una historia.

La historia: Un servicio inolvidable

Era una mañana perfecta, un sol radiante, pájaros que cantaban con su melodiosa voz, un clima fenomenal y un joven que maneja su automóvil; muy sonriente y escuchando buena música.

Todo parecía una obra maestra plasmada en un lienzo por un hábil pintor. Sin embargo, nadie se podría imaginar lo que le esperaba a este chico.

Repentinamente, una luz tintineante en el tablero del auto distrajo la atención del chico. Esta luz le indica que si no carga de gasolina su tanque en los próximos metros seguramente se quedará varado a la orilla del camino esperando a que alguien llegue en su auxilio.

Literalmente, su rostro cambio de una radiante sonrisa, a una mueca que indicaba su preocupación.

Elevo su vista una vez más hacia la carretera y logro divisar que a pocos metros y a su mano derecha se encontraba una gasolinera en la cual podría cargar el tanque de su auto.

Rápidamente, puso sus luces de precaución y logro salir a tiempo del camino. Se parque al lado de la bomba de gasolina y un amable hombre se le acerca y le pregunta ¿en qué le puedo servir?

A lo que el joven contesto: por favor deme $5 de gasolina.

En ese instante aparecieron de la nada dos hombres muy sonrientes los cuales sin que el lo pida comienzan a limpiar los vidrios (o cristales de su auto), esto mientras otro hombre se acerca para preguntarle: ¿quiere que revise la presión de las llantas de su auto?

Viendo este cuatro el joven para sus adentros exclamo: WOW, no lo puedo cree tengo a cuatro personas atendiéndome simultáneamente… qué maravilla.

Uno revisa la presión de las llantas de mi automóvil, el otro me sirve gasolina, esto mientras los otros dos limpiando los cristales de mi automóvil… definitivamente debo regresar a esta gasolinera.

Su pensamiento fue interrumpido repentinamente por otro hombre el cual aparte de darle la factura, colocó en su mano tres dulces y le despidió amablemente.

Este joven salí de la gasolinera no pudiendo cree que acababa de recibir el mejor servicio de su vida y todo esto en una gasolinera desconocida.

¿Qué tiene que ver esto con el ministerio juvenil?

Acortando las distancias. Quiero que hagas un pequeño ejercicio conmigo. Y comparar el servicio que el joven de la historia anterior recibió, con el servicio que los jóvenes de tu iglesia reciben los días que tu grupo de jóvenes se reúne. (Por favor piensa estos por unos minutos y luego continúa leyendo).

Preguntas para evaluar tu servicio ministerial

Considera estas interrogantes para reflexionar en tu ministerio:

  1. ¿Cómo recibimos a los nuevos jóvenes?
  2. ¿Qué hacemos para que se sientan especiales?
  3. ¿De qué manera podemos mejorar la experiencia de cada joven que llega a nuestras actividades?
  4. ¿De qué manera demostramos genuino interés por sus vidas?
  5. ¿Qué hacemos cuando notamos que alguien necesita ayuda?
  6. ¿Estamos realmente escuchando sus necesidades?
  7. ¿Qué hacemos cuando un adolescente o joven se ausenta por dos semanas?

Clave para un ministerio que realmente sirve

La atención personalizada marca la diferencia entre un ministerio que simplemente existe y uno que transforma vidas.

Reflexionando sobre nuestras respuestas

Hola, qué bueno tenerte de vuelta en este interesante artículo sobre un ministerio juvenil que sirve a los jóvenes. Luego de este pequeño ejercicio, puedo imaginar dos posibles escenarios en tu mente.

El primero está lleno de gozo, porque acabas de confirmar que en tu grupo de jóvenes sí hacen sentir especiales a los chicos y chicas cuando asisten a las actividades. ¡Qué maravilla saber que estás en el camino correcto!

El segundo escenario podría ser más revelador: quizás acabas de descubrir áreas donde tu ministerio podría mejorar el servicio hacia los jóvenes que visitan tus reuniones.

¿Y ahora qué hacemos?

No quiero que te desanimes si identificaste áreas de mejora, ni que te confíes si crees que todo está perfecto. Más bien, te invito a profundizar en una pregunta fundamental: ¿Qué podríamos hacer como grupo para que cada joven se sienta tan bien atendido como aquel chico en la gasolinera?

De la reflexión a la acción

Te propongo un ejercicio práctico: toma esas 3 a 5 ideas que se te han ocurrido durante esta lectura y comprométete a implementar al menos una en tu próximo encuentro juvenil.

No te prometo que tu ministerio crecerá vertiginosamente de la noche a la mañana, pero sí te aseguro que cada gesto de atención genuina afectará positivamente muchas vidas. Esas pequeñas acciones pueden ser el inicio de transformaciones profundas en la vida de los jóvenes que Dios ha puesto en tu camino.

## Conclusión: El verdadero servicio que transforma

Así como el joven de la historia experimentó un servicio que marcó su día, así nuestro ministerio debe ser ese lugar donde los jóvenes no solo escuchen sobre el amor de Dios, sino que lo experimenten a través de nuestro trato personal, nuestra atención genuina y nuestro compromiso de servir como Cristo nos enseñó.

Cada joven que llega a nuestras actividades merece sentirse valorado, escuchado y genuinamente atendido. Que cada actividad, cada conversación, cada gesto comunique: “Eres importante para Dios y para nosotros”.

Este es el corazón del asunto: servir no como obligación, sino como privilegio. Cuando transformamos nuestra mentalidad de “tener un ministerio” a “ser un ministerio que sirve de corazón.