¿Quién es Jehová? Estudio bíblico sobre Dios Padre
Descubre el significado bíblico del nombre de Dios: Yahveh o Jehová. Su origen, sentido espiritual y cumplimiento en Jesucristo, el Dios eterno.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
- Introducción
- Origen del nombre Yahveh
- Significado del nombre Yahveh
- El nombre Yahveh en el Antiguo Testamento
- Transliteraciones posteriores del nombre divino
- El nombre de Dios en el Nuevo Testamento
- Conclusión sobre quién es Jehová o Yahveh
Introducción
El nombre de Dios ha sido objeto de profundo estudio e investigación a lo largo de la historia. En el Antiguo Testamento, Dios se reveló a sí mismo ante Moisés con un nombre específico, que ha sido transliterado de diferentes formas a lo largo del tiempo.
Este artículo analiza el origen, significado e importancia de este nombre revelado de Dios en el Antiguo Testamento, además de explicar cómo surgió la forma “Jehová”. Todo ello desde una perspectiva bíblica y cristiana, reconociendo que Dios es único y digno de toda adoración.
Origen del nombre Yahveh
El nombre de Dios que aparece en el Antiguo Testamento está formado por las consonantes YHVH o YHWH en hebreo, conocidas como el Tetragrámaton. Dado que el hebreo antiguo no utilizaba vocales en la escritura, la pronunciación exacta de este nombre se perdió con el paso del tiempo.
Por respeto y para no pronunciar en vano el nombre sagrado de Dios (Éxodo 20:7), los israelitas lo sustituían al leer por otros nombres como “Adonai” (Señor) o “Elohim” (Dios).
Más tarde, en la Edad Media, los masoretas añadieron las vocales de “Adonai” al tetragrama YHVH, dando como resultado la forma “Jehová” o “Yahveh”.
Si bien no se conoce con certeza la pronunciación original, se cree que pudo ser “Yahvé” o “Yao”, basándose en formas abreviadas como “Yah” o “Yahú” que aparecen en nombres del Antiguo Testamento (por ejemplo, Isaías: Yesha‘yahu).
Significado del nombre Yahveh
El nombre Yahveh parece derivar de la raíz hebrea “havá” o “hayá”, que significa “ser” o “estar”. Por eso suele traducirse como “El que es” o “El que existe por sí mismo”, destacando la eternidad, independencia y autosuficiencia de Dios.
Otra interpretación posible es “el que da el ser”, refiriéndose a Dios como Creador de todo lo que existe. Sin embargo, la traducción más cercana al sentido del texto bíblico en Éxodo 3:14 podría ser “el que está presente” o “Yo estaré contigo”, expresando a un Dios que no solo existe, sino que actúa y acompaña a su pueblo.
Cuando Dios se presenta ante Moisés diciendo “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14), revela su naturaleza eterna y su fidelidad constante. El nombre Yahveh, por tanto, comunica la idea de un Dios vivo, personal y cercano, que se involucra directamente en la historia de la humanidad.
El nombre Yahveh en el Antiguo Testamento
A partir de la revelación en el monte Sinaí (Éxodo 3:13-15), el nombre Yahveh adquiere un papel central en la fe y teología de Israel.
- Representa la alianza entre Dios y su pueblo, en la cual Yahveh promete acompañar, liberar y bendecir a Israel.
- Expresa la unicidad e identidad del Dios verdadero frente a los dioses falsos. Solo Yahveh es digno de adoración (Deuteronomio 6:4-5).
- Se combina con otros términos para expresar atributos divinos: Yahveh-Jireh (“El Señor proveerá”, Génesis 22:14), Yahveh-Nissi (“El Señor es mi bandera”, Éxodo 17:15), Yahveh-Shalom (“El Señor es paz”, Jueces 6:24).
- Los profetas usaron este nombre para llamar al arrepentimiento, exhortando al pueblo a regresar al Dios del pacto.
- En los salmos, el nombre Yahveh está íntimamente ligado a la alabanza y adoración, exaltando su fidelidad y poder salvador (Salmo 29; 103:1).
Así, el nombre revelado de Dios representa su identidad, su presencia constante y su relación viva con su pueblo.
Transliteraciones posteriores del nombre divino
Con el paso del tiempo, la pronunciación original del nombre divino se fue perdiendo. En la traducción griega del Antiguo Testamento (la Septuaginta), se reemplazó el nombre Yahveh por Kyrios (Señor).
Del mismo modo, en las traducciones latinas y posteriores versiones castellanas, se usó el término “Jehová”, derivado de la vocalización masorética. En la actualidad, también se emplean las formas Yahvé, Yave o Yahweh.
Aunque los estudiosos debaten cuál fue la pronunciación original, lo esencial es que YHVH identifica al Dios personal que se revela, se da a conocer y se relaciona con su creación. Su nombre no es un mero título, sino una manifestación de su carácter santo, fiel y redentor.
El nombre de Dios en el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento, los escritores sagrados continúan utilizando el término Kyrios (Señor), pero ahora este título —reservado para Yahveh en el Antiguo Testamento— se aplica también a Jesucristo.
Esto muestra la convicción cristiana de que Jesús comparte la misma naturaleza divina que el Padre, y que en Él se cumple plenamente la revelación del Dios eterno.
El apóstol Pablo declara:
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…” (Filipenses 2:9-11).
Jesús es el cumplimiento de las promesas hechas por Yahveh a Israel. En Él, Dios se da a conocer de manera definitiva, y su presencia entre los hombres alcanza su máxima expresión (Juan 10:30; Juan 14:9).
Conclusión sobre quién es Jehová o Yahveh
El nombre Yahveh ocupa un lugar central en la fe de Israel, pues representa al Dios que es, que existe, y que actúa con poder y misericordia. A través de ese nombre, Dios se presenta como el Creador soberano que establece una relación de pacto con su pueblo, lo guía, lo corrige y lo salva.
Aunque su pronunciación exacta se haya perdido, el mensaje permanece: Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). El Yahveh del Antiguo Testamento es el mismo Dios que se manifestó plenamente en Jesucristo, el rostro visible del Dios invisible (Colosenses 1:15).
Por tanto, al hablar de Yahveh o Jehová, hablamos del Dios único, santo y eterno, digno de toda gloria, adoración y obediencia. En Cristo, ese Dios eterno se ha acercado para revelarse como Salvador y Señor de todos los que creen en Él.