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Qué es la lectura rápida

¿Qué es la lectura rápida y cómo mejorar tu productividad?

¿Qué es la lectura rápida? Descubre técnicas prácticas para leer más rápido y aprovechar mejor tu tiempo de estudio bíblico y preparación de clases.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

16 de mayo de 2022
7 min

Tabla de contenidos

Introducción

¿Qué es la lectura rápida? ¿Cómo puedes mejorar tu comprensión lectora? ¿Cuáles son las mejores técnicas de lectura rápida? En este artículo te explicaré todo lo que necesitas para ser un lector veloz.

La lectura rápida es la capacidad de leer un texto a un ritmo mucho más rápido de lo normal, sin comprometer la comprensión. Las técnicas de lectura rápida varían y, a menudo, se adaptan a propósitos específicos.

Podríamos decir entonces que la lectura veloz es una habilidad que te ayuda a leer más rápido sin perder el significado del contenido o la comprensión del texto. Siendo una de las técnicas de lectura rápida, la más común el mover rápidamente los ojos por el texto. Buscando identificar las oraciones claves del documento.

Habrá que decir que esta técnica se puede utilizar con cualquier tipo de medio, incluidos libros, revistas, periódicos e incluso pantallas de computadora. Sin embargo, la misma requiere mucha práctica. Ya que en un inicio la persona sentirá que este tipo de ejercicios para lectura rápida es una completa pérdida de tiempo.

También debo comentar que con este artículo no busco vender ningún método o curso. Si no hablar acerca de algo que me ha sido muy beneficioso. Sobre todo cuando estoy leyendo notas de prensa y artículos sobre temas de mi interés. O cuando necesito preparar material para mis clases de educación cristiana o el ministerio juvenil.

Pues como líder de jóvenes, te puedo asegurar que el tiempo es un recurso valioso. Y la lectura rápida te permite aprovecharlo mejor.

Cómo la lectura rápida mejora tu memoria

Algo que se debe tener presente es que la lectura rápida puede aumentar tu poder de procesamiento de la información y tu memoria a corto plazo. Haciendo con esto que seas más eficiente en tu vida diaria.

También puede ayudarte a retener mejor la información y hacer que sea más fácil recordar cosas. Aunque en este sentido requiere mucha práctica y concentración. Siendo así que en un inicio será necesario repasar el artículo, nota de prensa o libro más de una ocasión.

Habrá que agregar que algunas personas usan la lectura veloz cuando necesitan revisar un documento con rapidez o cuando quieren leer más de un libro en un corto período de tiempo. Aunque esto último no lo recomiendo, pues considero que en el caso de los libros es mejor leer de forma pausada y tomar un tiempo para subrayar o reflexionar sobre lo aprendido.

En mi caso, he utilizado la lectura rápida en plataformas como Medium. La cual en su versión de pago ofrece una gran cantidad de contenido de buena calidad. El cual en ocasiones me es difícil leer de manera pausada. Ya que se publica muchísima información cada día en las diferentes categorías que leo.

Por lo que empleando la lectura veloz suelo dar un vistazo a cada artículo que me llama la atención. Dando un repaso, luego a aquellos que me han parecido más interesantes.

Al hacer esto he experimentado cómo esto ha aumentado mi capacidad de procesamiento de información, potenciando también mi memoria. Algo que me ha resultado muy útil cuando preparo devocionales para jóvenes o estudio pasajes bíblicos para la escuela dominical.

¡Ah! Qué bello es aprender sobre algo que se desconoce.

Formas de entrenar tu cerebro con la lectura rápida

Los beneficios de la lectura veloz no están solo en el ahorro de tiempo en la lectura, sino también en el hecho de que mejora la comprensión lectora y la retención de información.

Siendo una gran ventaja de todo esto que es una habilidad que se puede aprender. Por lo que si deseas aprender a leer más rápido, hay muchas maneras de entrenar tu cerebro y aprovechar los beneficios de la lectura rápida.

De allí que las 6 mejores formas de entrenar tu cerebro y cosechar los beneficios de la lectura rápida son:

Entrenando tus ojos

Lo ideal es que hagas un repaso veloz del texto sin articular palabra. Buscando identificar las formas de cada una de las letras que vas viendo a tu paso. He de decir que en este punto existen dos posturas. Pues, por un lado, están las personas que dicen que debes viajar a toda velocidad del lado izquierdo del párrafo al lado derecho.

Mientras que otro grupo de lectores dice que uno debe ver la línea en su totalidad. Tratando de identificar todo el grupo de palabras. Algo que desde luego requiere mucha más práctica. Ya que la mayoría de nosotros busca identificar palabra por palabra y no todo el texto en su conjunto.

Leer con bolígrafo o lápiz

Esta técnica de lectura rápida también es bastante utilizada y se recomienda sobre todo a aquellas personas que pierden la concentración con bastante facilidad. Siendo así que lo que el lector debe hacer, es colocar la cabeza del lápiz debajo de la palabra en donde comienza el texto y a continuación moverse de izquierda a derecho, siguiendo con la vista cada una de las palabras que vayan apareciendo encima del lugar que se ha señalado. Desde luego este proceso se irá repitiendo hasta finalizar el párrafo.

Hojeando el texto

Con esta técnica avanzada de lectura rápida lo que se busca es que el lector pueda dar un vistazo rápido a la página. Tratando de identificar todas las palabras que aparecen en su conjunto. Por supuesto, esto al principio nos dará la impresión de que no estamos aprendiendo nada.

Pero conforme vayamos practicando. Sentiremos que cada vez podremos capturar más información de un primer vistazo. Aunque siendo honesto esta técnica la utilizo muy poco. Ya que siento que todavía me falta practicar más para tener una mejor comprensión lectora.

Leer en voz alta

Podría definir esta, como una de mis técnicas de lectura rápida favorita. Pues mientras uno lee en voz alta. Cada vez se familiariza mejor con el texto. Siendo algo que evita que nos quedemos atascados en alguna parte.

Ya sea porque nos encontremos con una palabra no tan usada o cuyo significado no conocemos. De allí que el leer en voz alta aumentará nuestra velocidad de lectura. En la medida en que comprendamos mejor el texto.

Algo que me ha funcionado muy bien cuando preparo sermones o devocionales para jóvenes. Pues al leer en voz alta puedo detectar puntos que necesitan más reflexión o explicación.

Recompénsate por terminar los libros rápidamente

El practicar la lectura rápida no es la sensación más cómoda del mundo ¡Sobre todo al inicio! Por lo tanto, es muy importante que luego de tus tiempos de práctica te establezcas una pequeña recompensa que te permita celebrar el esfuerzo y energía invertida.

Quizás habrá que aclarar que esto no tiene por qué representar un gasto económico. Por lo que tu recompensa puede ser salir a caminar, ver un capítulo de tu serie favorita, realizar una actividad manual o deporte que te guste, etc.

Establecer metas

Te lo resumo así de simple ¡Quién no sabe a donde va, nunca sabrá si ha llegado a su destino! Por lo tanto, es fundamental establecer una meta en tu práctica de lectura veloz. Pues no solo se trata de conocer qué es la lectura rápida y cuáles son algunas de sus técnicas.

Si no también ser consciente del objetivo que se busca alcanzar con todo esto. Lo cual puede ser, terminar un libro a la semana, leer al menos siete artículos al día, etc. Eso sí, busca que tus metas sean realistas, medibles y alcanzables.

En mi caso, cuando estudio para preparar clases de educación cristiana o materiales para el ministerio juvenil. Me establezco metas de lectura que me permiten cubrir todo el material necesario sin sentirme abrumado.

Conclusión sobre la lectura rápida

Al terminar este artículo sobre qué es la lectura rápida y sus principales técnicas. Es importante recapitular los puntos que hemos tratado. Desde entrenar tus ojos hasta establecer metas realistas. Cada una de estas técnicas te ayudará a mejorar tu velocidad de lectura y comprensión.

También debo comentar que no necesitas implementar todas las técnicas de golpe. Comienza con una o dos. Y ve agregando más a medida que te sientas cómodo. Lo importante es que mantengas constancia en tu práctica.

Por otra parte, no quedando más que decir que: recordemos que la lectura es una herramienta poderosa para el crecimiento espiritual y ministerial. Ya sea que estudies la Biblia, prepares devocionales o leas libros de liderazgo cristiano. La lectura rápida te permitirá aprovechar mejor tu tiempo.

Temas: #consejos #herramientas #mayordomia #productividad

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