Pilares del matrimonio cristiano según la Biblia


El matrimonio es una institución divina que fue establecida por Dios desde el principio de la creación. En Génesis 2:18-24, vemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, y los bendijo para que se unieran y se multiplicaran.

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Por lo tanto, es una expresión del amor de Dios, de su plan para la humanidad y de su propósito para el bienestar de sus hijos.

Pero, ¿qué implica el matrimonio cristiano según la Biblia? ¿Qué principios y valores deben regir la relación entre un esposo y una esposa que quieren honrar a Dios con su unión?

Pilares del matrimonio cristiano.

En este artículo, te compartimos algunos de los pilares fundamentales del matrimonio cristiano según la Biblia, que te ayudarán a fortalecer tu relación conyugal y a vivir un matrimonio feliz y bendecido.

Amor profundo y sincero.

El amor es el pilar más importante del matrimonio cristiano según la Biblia. El amor es el sentimiento profundo y sincero que une a dos personas en una relación íntima y exclusiva. Esta virtud es también el compromiso voluntario y fiel de cuidar, respetar, apoyar y servir al otro en todo momento.

En el matrimonio cristiano este (el amor) debe reflejar el amor de Dios, que es paciente, bondadoso, no envidioso, no orgulloso, no grosero, no egoísta, no irritable, no rencoroso, no se deleita en el mal, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1 Corintios 13:4-7).

Dentro del matrimonio cristiano también se debe reflejar el amor de Cristo, que se entregó por su iglesia para hacerla santa y sin mancha. Así como Cristo amó a su iglesia y se entregó por ella, así también los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. Así como la iglesia se somete a Cristo como su cabeza, de esta forma también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Efesios 5:22-33).

Ten presente que el matrimonio cristiano debe cultivarse día a día con gestos de afecto, palabras de aliento, detalles de atención y momentos de calidad. El amor en el matrimonio cristiano debe alimentarse con la oración, la Palabra de Dios y la comunión con otros creyentes.

El amor en el matrimonio cristiano debe protegerse de las amenazas externas e internas que puedan dañarlo o debilitarlo.

La fidelidad, lealtad y compromiso.

La fidelidad es otro pilar esencial del matrimonio cristiano según la Biblia. La fidelidad es la cualidad de ser leal, constante y veraz con el otro. La fidelidad implica mantenerse firme en el pacto matrimonial que se hizo ante Dios y ante los hombres. Es virtud implica respetar al otro y no traicionarlo con pensamientos, palabras o acciones.

La fidelidad en el matrimonio cristiano debe reflejar la fidelidad de Dios, que es inmutable y verdadero. Dios nunca miente ni cambia su palabra. Dios cumple sus promesas y no abandona a los que confían en él (Números 23:19; Hebreos 13:5). Así como Dios es fiel con nosotros, así también debemos ser fieles con nuestro cónyuge.

Una pareja cristiana debe reflejar también la fidelidad de Cristo, que dio su vida por nosotros mientras éramos pecadores. Cristo nos amó hasta el extremo y nos perdonó todos nuestros pecados (Romanos 5:8; Colosenses 2:13-14). Así como Cristo nos amó y nos perdonó, así también debemos amar y perdonar a nuestro cónyuge.

De allí que la fidelidad en el matrimonio cristiano debe manifestarse en la pureza sexual, la honestidad financiera, la transparencia emocional y la lealtad espiritual. La fidelidad en el matrimonio cristiano debe fortalecerse con la confianza, la comunicación, la rendición de cuentas y la vigilancia.

Por lo tanto, la fidelidad en el matrimonio cristiano debe defenderse de las tentaciones, las mentiras, los secretos y las divisiones.

La complementariedad para valor en las diferencias.

La complementariedad es otro pilar fundamental del matrimonio cristiano según la Biblia. La complementariedad es la cualidad de ser diferente pero compatible con el otro. Esto implica reconocer y valorar las diferencias que existen entre el hombre y la mujer, tanto a nivel físico, como psicológico, como espiritual.

Además, implica aprovechar y coordinar las habilidades y los dones que cada uno tiene para el beneficio mutuo y el servicio a los demás.

La complementariedad en el matrimonio cristiano debe reflejar la complementariedad de Dios, que existe como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios es uno solo, pero se manifiesta en tres personas distintas pero iguales, que se relacionan entre sí con amor, armonía y cooperación (Mateo 28:19). Así como Dios es uno y trino, así también el matrimonio es una unidad formada por dos personas diferentes pero iguales.

Este valor dentro el matrimonio cristiano debe reflejar también la complementariedad de Cristo y su iglesia, que son el modelo de esposo y esposa. Cristo es la cabeza de la iglesia, y la iglesia es su cuerpo. Cristo ama a su iglesia y le da todo lo que necesita. La iglesia respeta a Cristo y le obedece en todo (Efesios 5:23-24). Así como Cristo y su iglesia se complementan entre sí, de este modo también los esposos deben complementarse entre sí.

Por lo tanto, la complementariedad en el matrimonio cristiano debe expresarse en el respeto mutuo, la ayuda idónea, la colaboración eficaz y la participación activa. Ya que en el matrimonio cristiano esta se debe enriquecerse con la diversidad, la creatividad, la flexibilidad y la adaptación.

En definitiva, la complementariedad en el matrimonio cristiano debe superar los conflictos, los prejuicios, los estereotipos y las imposiciones.

La misión para el propósito divino en pareja.

La misión en el matrimonio cristiano, según la Biblia, es vital. Es el propósito divino para la vida conyugal, que implica descubrir y cumplir el plan de Dios, participando activamente en su obra en el mundo.

Es importante recordar que la misión en el matrimonio cristiano debe reflejar la misión de Dios, que es salvar al mundo por medio de su Hijo Jesucristo. Dios nos creó por amor y para su gloria. Él nos redimió por gracia y para su servicio. Dios nos envió por su Espíritu y para su testimonio (Juan 3:16; Efesios 2:8-10; Mateo 28:18-20). Así como Dios tiene una misión para nosotros, así también nosotros debemos tener una misión para él.

Además, la misión en el matrimonio cristiano debe reflejar también la misión de Cristo, que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Cristo nos llamó a seguirle y a ser sus discípulos. Cristo nos enseñó a amar a Dios y al prójimo; Cristo nos mandó a predicar el evangelio y a hacer discípulos (Lucas 19:10; Mateo 4:19; 22:37-39; Marcos 16:15); Así como Cristo nos dio una misión, de esta manera también nosotros debemos darle una misión.

Una pareja cristiana debe ser consciente de que la misión en el matrimonio cristiano, debe realizarse en: la procreación, la educación, la evangelización y la transformación. Por lo que la misión debe impulsarse con la visión, la pasión, la acción y la evaluación. De allí que el matrimonio cristiano debe enfrentarse a los desafíos, las dificultades, las oportunidades y las amenazas que se presentan en el mundo actual.

Habrá que tener en cuenta que la procreación es el aspecto de la misión que consiste en generar y cuidar la vida humana como un regalo de Dios. La pareja debe estar abierto a la bendición de los hijos, que son una herencia del Señor (Salmo 127:3-5).

Sumado a esto, el matrimonio cristiano debe también proteger la vida desde su concepción hasta su fin natural, rechazando cualquier forma de aborto, eutanasia o manipulación genética.

En cuanto a la educación. Es el aspecto de la misión que consiste en formar y orientar a los hijos según los principios y valores bíblicos. El matrimonio cristiano debe ser el primer y principal educador de sus hijos, enseñándoles a amar y a obedecer a Dios, a respetar y a servir al prójimo, a desarrollar sus talentos y a cumplir sus deberes (Deuteronomio 6:4-9; Efesios 6:4).

La evangelización es el también aspecto de la misión que consiste en compartir y difundir el evangelio de Jesucristo a todas las personas. El matrimonio cristiano debe ser un testimonio vivo de su fe y de su amor, tanto dentro como fuera del hogar.

Una pareja cristiana que desee formar un matrimonio sólido, debe también participar activamente en la iglesia local y en las misiones transculturales, apoyando con sus oraciones, sus ofrendas y su servicio (Mateo 5:13-16; Hechos 1:8).

Finalmente, la transformación es el aspecto de la misión que consiste en influir positivamente en la sociedad y en la cultura con los valores del reino de Dios. El matrimonio cristiano debe ser una fuerza de cambio y de esperanza en el mundo, promoviendo la justicia, la paz, la solidaridad y el bien común.

En consecuencia, el matrimonio cristiano debe también ser una voz profética que denuncie el pecado y que anuncie la verdad (Miqueas 6:8; 2 Timoteo 4:2).

Conclusión de los pilares del matrimonio cristiano.

Estos son algunos de los pilares del matrimonio cristiano según la Biblia, que te ayudarán a fortalecer tu relación conyugal y a vivir un matrimonio feliz y bendecido.

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Te invitamos a reflexionar sobre estos pilares y a aplicarlos en tu vida diaria. Recuerda que Dios te ha unido con tu cónyuge para su gloria y para tu bien. Que Dios te bendiga y te guarde en tu matrimonio.







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