Llorando a un muerto vivo [reflexión]

llorando a un vivo

Cuando leo la Biblia compruebo una y otra vez que Dios habla al ser humano. Dios habló a Abraham, a Isaac, a Jacob, a José, … Y a tantos otros una y otra vez. Sin embargo, también observo que hay ocasiones en las que estas mismas personas también dejaron de escuchar la misma voz de Dios en situaciones difíciles.
Hoy leía el pasaje en el que Jacob recibe la túnica ensangrentada de José. Los hermanos de José se la entregan al padre haciéndole entender que la han encontrado en el camino. –“¿reconoces la túnica, padre?”
Jacob no pudo remediarlo. Su corazón se partió cuando la túnica cayó entre sus manos. Hubiera deseado que fuera su propia sangre y no la de “su hijo” la que estuviera ahí.
Cuando leía esto, pensaba en todo el tiempo que Jacob pasó llorando a José:
“Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días. Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre”.
Veo a Jacob llorando por un hijo que cree muerto pero que, en realidad, está vivo. Para él el sufrimiento era el mismo porque él no conocía la realidad, no conocía la verdad. ¿Por qué guardó Dios silencio?
Me vienen a la mente situaciones difíciles por las que podemos llorar. Aunque no en todas, en algunas de ellas le decimos al Señor: -“Señor mira mi muerto”.
Sin embargo, la realidad de la situación o la verdad no tienen nada que ver con la muerte sino con la vida. ¿Realmente fue Dios quien no quiso revelar la palabra de verdad a Jacob? Sinceramente, lo dudo. Creo más bien que Jacob se dejó llevar por la mentira de sus hijos y creyó más la mentira del hombre que la promesa de Dios que estaba establecida sobre su vida. Sé que decirlo a toro pasado es fácil. Pero también sé que todos tenemos que elegir cada día entre creer las palabras de mentira o creer las promesas que Dios ha establecido sobre nuestra vida, a pesar de lo que “algunas realidades” puedan probar.
Mi deseo es que el Señor nos ayude a confiar en sus promesas y en su palabra aún más. También que lloremos, sí, pero por lo que Él quiere que lloremos y no por los engaños del enemigo. ¿Qué hubiera pasado si Jacob no hubiera creído a sus hijos? ¿Qué habría pasado si Jacob no se hubiera conformado a esa “realidad”?

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  • Paco Sánchez

    Estupenda reflexión, nunca lo había visto de esta manera. No deja de moverme una cierta simpatía por el dolorido Jacob que lloraba por una mentira que creyó verdad para su mal, sobre todo cuando veo el sentir del mundo actual que no solamente llora, sino que también ríe y celebra la mentira a sabiendas de que es mentira.