Estudio bíblico sobre Mateo 8:1-4
Profundiza en Mateo 8:1-4, el impactante relato de la sanidad del leproso. Descubre la autoridad y compasión de Jesús por los mas necesitados.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
- Introducción
- Conclusión
Introducción
En la cuidada narrativa del Evangelio de Mateo, ningún detalle es casual. La transición entre el capítulo 7 y el 8 es un ejemplo magistral de teología en movimiento. Tras concluir el Sermón del Monte, donde Jesús expone con autoridad soberana los principios éticos y espirituales de su Reino, desciende de la montaña para encontrarse con la cruda realidad de un mundo quebrantado.
La curación del leproso no es, por tanto, un milagro aislado, sino la primera demostración práctica y poderosa de la enseñanza que acaba de impartir. Es el Rey demostrando con sus obras la naturaleza redentora y restauradora del Reino que ha proclamado con sus palabras.
Este estudio se adentra en el análisis exegético de Mateo 8:1-4 para explorar no solo el acto de sanidad, sino su profundo significado teológico: la manifestación de la autoridad, la compasión y la sabiduría de un Mesías que no teme tocar lo inmundo para hacerlo limpio.
1. Preguntas y respuestas
¿A qué se refiere Mateo Leví cuando dice: descendió Jesús del monte? Aquí el apóstol Mateo se refiere al momento en el cual Jesús bajaba del monte (Mt. 5:1), luego de haber dado un sermón (el sermón del monte), en donde enseñaba a su audiencia. Cuál era el carácter de los súbditos de su reino.
¿Por qué el leproso dijo a Jesús: Señor si quieres puedes limpiarme? Quizás el leproso haya utilizado la frase: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Reconociendo en primer lugar la autoridad de Jesús (como Señor). Y luego poniéndose a su disposición. Para si fuera su voluntad, lo limpie de la lepra.
¿Por qué Jesús le dijo al leproso no le digas a nadie? Al decirle “no le digas a nadie; si no ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordeno Moisés”. Es probable que no pretendía evitar publicidad, pues mucha gente había presenciado el milagro; quería evitar que el sacerdote se enterase prematuramente, a fin de no suscitar sus prejuicios contra el leproso.1
Cristo quería que se diese primero la declaración de limpieza, a fin de que la explicación sirviese para testimonio de ellos (a los sacerdotes antagónicos).2
2. Citas relacionadas
La narración de como Jesús sano al leproso del Evangelio según Mateo 8:1-4. Aparece también en Marcos 1:40-45 y Lucas 5:12-16. Pero con la diferencia de que en el caso del Evangelio según Marcos la historia es mucho más colorida. Y se ofrecen algunos destalles extra, si se compara con Mate 8:1-4. Mientras que en el evangelio según Lucas, la narración no es tan detallada. Pero si se ofrecen algunos detalles extras de la sanidad del leproso.
En el caso de Mc. 1:40-45, se dice que el leproso, hincando la rodia, rogó a Jesús, que si quería lo limpiara (Mc. 1:40). Mientras que en Lc. 5:12 dice que el leproso se postró rostro en tierra y le rogó que si deseaba lo limpiara.
Marcos 1:40-45 también agregar que Jesús “teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó (Mc. 1:41) sanándolo en ese momento.
Más adelante se narra que ante las palabras de Jesús “Mira, no diga a nadie nada”. El ex leproso salió de hace para publicar y divulgar el hecho (Mc. 1:45). Haciendo con esto que la fama de Jesús creciera aún más.
3. Propósito del libro y propósito del texto
3.1 El propósito del evangelio de Mateo es
Que los creyentes puedan defender sus creencias mientras instruyen a los nuevos convertidos a vivir vidas disciplinadas siguiendo el ejemplo de Jesús.
3.2 El propósito del Mateo 8:1-4 es
Aun en medio de la peor enfermedad Jesús está ahí para escuchar y sanar.
4. Cabos sueltos de la observación: Análisis del contexto inmediato
Si bien en Mateo 8:1 se hace referencia a que Jesús baja de dar el sermón del monte. Los otros dos evangelios (Marcos y Lucas) no hacen alusión a este evento. Lo cual podría hacer pesar, que este fue un suceso posteriormente al sermón del monte. Y no algo que se dio después de que Jesús predicará el sermón.
Para tratar de resolver este problema. El autor Everett F. Harrison comenta: la colocación, por Mateo, de la curación del leproso como hecho inmediato al sermón del monte, ha de ser cronológica (cf. 8:1), visto que ni Marcos ni Lucas especifican la ocasión.³
Si Harrison tiene razón. Y al parecer así lo es. La sanidad del leproso sucedió justo después de que Jesús terminara de dar el sermón del monte. En el momento en el que él bajaba del lugar en donde había instruido a sus discípulos y a su audiencia.
5. Exegesis versículo por versículo
v.1 En el v.1 se puede ver que la narración comienza “cuando descendía Jesús del monte”. Aquí el apóstol Mateo, a diferencia de Lucas y Marcos, plasma que este evento sucedió justo después de que Jesús terminará de dar el sermón del monte. Por lo cual le “seguía mucha gente”.
v.2 bajando del monte, el apóstol Mateo narra, que se acercó a Jesús un leproso. El cual postrándose ante él. Le rogó diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.
Este leproso hizo algo poco común. Pues se acercó a Jesús; quien estaba acompañado por muchas personas. Y según la cultura judía él no debía hacer esto. Pues “aunque la lepra no era contagiosa por el contacto físico, los judíos que tocaban a un leproso, o algo de su persona, quedaban inmundos ceremonialmente, es decir, inhabilitados para participar en las reuniones religiosas por un tiempo. Por eso, los leprosos vivían fuera de las ciudades y cuando se acercaban a personas sanas, tenían que gritar: “¡Inmundo, inmundo!”, para advertir a los demás del peligro de acercarse a ellos”.3
Al presentarse este leproso antes Jesús. El evangelio según Mateo narra que este “se postró ante él” probablemente lo adoro. Y luego dijo “Señor”, mostrando así un acto de humildad, con un alto grado de reverencia hacia Jesús.
El leproso también dijo a Jesús “si quieres, puedes limpiarme”. La única duda que este leproso manifestaba era sobre la disposición de Jesús para ayudarle. Pues el tenía más confianza en que Jesús tenía su poder para limpiarlo, pero no estaba seguro si él quería hacerlo.
v.3 La respuesta de Jesús ante esta petición fue instantánea. El “extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpió”.
La respuesta instantánea de Jesús demostró su disposición de ayudar a un hombre necesitado, que sufría de una grave enfermedad, que en ese contexto era símbolo de pecado… era el “azote divino”.4
“Al instante su lepra desapareció”, si bien la lepra era un mal físico. Para el contexto judío, tenía un trasfondo también espiritual. Así que al sanar Jesús a este hombre. No solo le dio sanidad física (de la lepra, sino que también sanidad espiritual, debido a que la lepra era símbolo de pecado.
v.4 “Entonces Jesús le dijo” como resultado de haber sido sanidad de la lepra. Jesús dijo al hombre. “no dijera esto a nadie” (Ósea que fue sanado por Jesús). Si no que primero debía presentarse ante el sacerdote, para dar su ofrenda de purificación, tal y como lo había ordenado Moisés.
Estas palabras de Jesús no quieren decir que él no quería que los demás se dieran cuenta de que el hombre había sido sanado de lepra. Pues con él había una multitud. Si no más bien que lo que Jesús quería evitar es que el sacerdote tuviera prejuicios para declarar a este hombre sano. Luego de a ver qué Jesús lo había sanado de lepra.
6. Sumario de las secciones del texto
- v.1 Jesús decencia del monte seguido por una gran multitud.
- v.2 Un leproso se acerca humildemente a Jesús pidiéndole que si es su voluntad lo sane.
- v.3-4 Jesús sana al leproso, ordenándole que no diga esto a nadie hasta que se haya presentado con el sacerdote.
7. Chequeo del propósito del autor al escribir el texto
Mostrar que aun en medio de la peor enfermedad Jesús está ahí para ayudar.
Conclusión
El análisis de Mateo 8:1-4 nos permite concluir que este pasaje es mucho más que el relato de una curación milagrosa; es una declaración de intenciones del Mesías. Al tocar al leproso, Jesús no solo transgrede las barreras sociales y ceremoniales de su tiempo, sino que demuestra de manera tangible el carácter de su Reino: un reino que busca, toca y restaura a los marginados. La fe del leproso, expresada en su sumisión a la voluntad soberana de Jesús (“Señor, si quieres…”), se convierte en el modelo para todo aquel que se acerca a Cristo.
La respuesta de Jesús, un contundente “Quiero”, revela el corazón compasivo de Dios. Finalmente, su instrucción de ir al sacerdote no es un llamado al secretismo, sino un acto de sabiduría que valida la sanidad dentro del marco legal judío y presenta un testimonio irrefutable a las autoridades religiosas. Así, este breve episodio encapsula la esencia del Evangelio: el poder y la voluntad de Dios encarnados en Jesús, quien viene a limpiar no solo la piel, sino el corazón del ser humano.