
Estudio bíblico sobre 1 Corintios 1:1-9 y el llamamiento
Profundiza en 1 Corintios 1:1-9 con este estudio bíblico completo. Explora el llamamiento de Dios, el señorío de Jesucristo y la santificación.

Miguel Euraque
La Primera Epístola a los Corintios se presenta como un documento pastoral de incalculable valor, una ventana a los desafíos vibrantes y, a menudo, conflictivos de una de las iglesias más dinámicas del primer siglo. Fundada por el apóstol Pablo en un epicentro cosmopolita de comercio, cultura y vicio, la iglesia de Corinto reflejaba tanto la gracia transformadora de Dios como las profundas tensiones de su entorno.
Es precisamente en el saludo inicial de esta carta, en los versículos 1:1-9, donde Pablo establece el fundamento teológico sobre el cual abordará cada uno de los problemas que aquejan a la congregación. Este preámbulo, lejos de ser una mera formalidad, es una obra maestra pastoral que recuerda a los creyentes su verdadera identidad antes de confrontar sus errores.
Este estudio se adentra en la riqueza de dicha sección introductoria mediante un análisis de dos fases. Primero, realizaremos una Observación detallada del pasaje, identificando las personas involucradas, las palabras clave, las estructuras gramaticales y las circunstancias históricas que lo rodean. A continuación, procederemos a una Interpretación exegética, desglosando el texto versículo por versículo para extraer su propósito original y su significado profundo.
A través de este proceso, se busca demostrar que en estos nueve versículos iniciales, Pablo no solo saluda, sino que arma teológicamente a la iglesia, recordándoles que su unidad, santidad y esperanza no descansan en líderes humanos ni en sabiduría mundana, sino en el inmutable llamamiento y la fidelidad del Dios que los ha llamado a la comunión con su Hijo Jesucristo.
Tabla de contenidos
- Observación de 1 Corintios 1:1-9
- 1. Personas involucradas en el pasaje.
- 2. Los eventos o resultados en el pasaje.
- 3. Los verbos principales.
- 4. Palabras que se repiten.
- 5. Palabras clave que se repiten.
- 6. Circunstancias especiales del pasaje.
- 7. Lenguaje figurado.
- 8. Relación lógica del texto.
- 9. División del pasaje en secciones naturales.
- Interpretación de 1 Corintios 1:1-9
- 1. Análisis del contexto inmediato del texto.
- 2. Propósito del libro y propósito del texto según el autor original.
- 3. Palabras clave en el texto.
- 4. Problemas en el texto.
- 5. Significado detallado del texto.
- 6. Sumario de las secciones del texto
- 7. Propósito del autor al escribir el texto para sus oyentes/lectores originales
- 8. Conclusión
- Conclusión sobre 1 Corintios 1:1-9
Observación de 1 Corintios 1:1-9
1. Personas involucradas en el pasaje.
Pablo y Sóstenes son los remitentes de esta carta, y se dirigen a la iglesia de Dios que está en la ciudad de Corinto con un saludo fraternal en el que les recuerdan que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos con todos los que invocan el nombre del Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro (v. 1-2).
En este pasaje se observa que Pablo hace varias referencias a Dios el Padre y a Cristo Jesús —a quien también menciona como Jesucristo y Cristo—, enfatizando en repetidas ocasiones su señorío.
2. Los eventos o resultados en el pasaje.
Pablo recuerda a los corintios que han sido santificados en Cristo Jesús (v. 2). Pablo declara a los corintios que por medio de Cristo Jesús han sido enriquecidos en todo (v. 5), o sea, en palabra y conocimiento.
3. Los verbos principales.
- ουση “estando” [Presente, Activo, Participio, Dativo, Singular, Femenino] (v. 2).
- ηγιασμένοις “habiendo sido santificados” [Perfecto, Pasivo, Participio, Dativo, Plural, Masculino] (v. 2).
- επικαλουμενοις “invocan, llamando sobre” [Presente, Medio, Participio, Dativo, Plural, Masculino] (v. 2).
- ευχαριστω “estoy dando gracias” [Presente, Activo, Indicativo, 1.ª Persona, Singular] (v. 4).
- δοθειση “habiendo sido dado” [Aoristo, Pasivo, Participio, Dativo, Singular, Femenino] (v. 4).
- επλουτισθητε “fuisteis enriquecidos” [Aoristo, Pasivo, Indicativo, 2.ª Persona, Plural] (v. 5).
- εβεβαιωθη “fue establecido” [Aoristo, Pasivo, Indicativo, 3.ª Persona, Singular] (v. 6).
- υστερείσθαι “estar detrás” [Presente, Pasivo, Infinitivo] (v. 7).
- απεκδεχομενους “esperando, anhelante” [Presente, Medio deponente, Participio, Acusativo, Plural, Masculino] (v. 7).
- βεβαιωσει “establecerá” [Futuro, Activo, Indicativo, 3.ª Persona, Singular] (v. 8).
- εκληθητε “fuisteis llamados” [Aoristo, Pasivo, Indicativo, 2.ª Persona, Plural] (v. 9).
4. Palabras que se repiten.
En cuanto a las palabras que se repiten en 1 Corintios 1:1-9, destacan:
- “Jesucristo” (v. 1, 2, 3, 7, 8).
- “Dios” (v. 1, 2, 3, 4, 9) — En los versículos 2 y 4 se repite la palabra “Dios” dos veces.
- “Cristo Jesús” (v. 2, 4).
- “Señor” (v. 2, 3, 7, 8, 9) — En el versículo 2 se repite la palabra “Señor” dos veces.
- “Llamados” (v. 2, 9).
5. Palabras clave que se repiten.
- κυριου ιησου “Señor Jesucristo” (v. 2, 3, 7, 8).
- κλητοις “Llamados” (v. 2, 9).
6. Circunstancias especiales del pasaje.
En tiempos del Nuevo Testamento, Corinto era una ciudad floreciente, próspera y estratégicamente ubicada.1 Esto se debía a que las travesías marítimas alrededor del Peloponeso ocupaban mucho tiempo y eran muy peligrosas. Eran tan arriesgadas que la mayoría de los capitanes preferían llevar sus naves por tierra sobre rodillos para cruzar el istmo pasando directamente a Corinto,2 lo cual hacía que la ciudad tuviera una gran importancia geográfica, a tal punto de que ha sido llamada “el imperio en miniatura; el imperio sintetizado en un solo Estado”.3
Los romanos, de la mano del cónsul Lucio Mumio, destruyeron Corinto en el año 146 a. C. y cien años más tarde la reconstruyó Julio César. Al principio era una colonia romana, poblada principalmente por romanos, y finalmente fue convertida en la capital de la provincia romana de Acaya. Debido a su ubicación, pronto llegó a ser de nuevo un centro mercantil muy importante, lo que dio como resultado una población cosmopolita compuesta de griegos, funcionarios y negociantes romanos, personas de países orientales y también muchos judíos.4
Debido a la inmoralidad que se vivía en la nueva Corinto, la palabra griega χοριντηιαζεστηαι (“comportarse como un corintio”) llegó a representar la inmoralidad y el libertinaje más obscenos.5 De ahí que el nombre de la ciudad se convirtiera en sinónimo de depravación moral.
Al escribir la primera carta a la iglesia de Corinto, Pablo menciona algunos de los pecados que eran característicos de la ciudad: fornicación, idolatría, adulterio, afeminamiento, homosexualidad, robo, codicia, borracheras, calumnias y estafas (6:9-10).6
La acusación de Pablo hacia la iglesia de Corinto es que en ella hay personas que cometen pecados que ni siquiera los gentiles paganos cometen.
Algunos miembros de la congregación querían disfrutar de las bendiciones de la nueva vida, pero se aferraban a los placeres de la antigua. Querían tener lo que consideraban lo mejor de ambos mundos, pero Pablo les advirtió claramente que eso era imposible.7
En cuanto al origen de esta iglesia, el relato de su fundación lo escribió Lucas en Hechos 18:1-17. Pablo llegó a la ciudad durante su segundo viaje misionero en el año 50 d. C. y fue el primero en predicar en Corinto el evangelio de Cristo. Vivió en casa de Aquila y Priscila, trabajó con ellos, y al mismo tiempo comenzó el ministerio en la sinagoga, el cual se prolongó por dieciocho meses.8
Luego de que Pablo se viera obligado a abandonar la sinagoga (Hch. 18:6), se trasladó a la casa vecina de Tito Justo (posiblemente el Gayo de 1 Co. 1:14 y Rom. 16:23).9
7. Lenguaje figurado.
En 1 Corintios 1:1-9 no se encuentra lenguaje figurado.
8. Relación lógica del texto.
- “Porque” (v. 5): Conector causal. Pablo indica a los corintios que da gracias a Dios siempre que se acuerda de ellos, porque fueron enriquecidos en toda palabra y conocimiento.
- “Así como” (v. 6): Conector de ejemplificación. Pablo explica que han sido enriquecidos en palabra y conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en ellos.
- “De tal manera” (v. 7): Conector consecutivo. Enlazando con lo dicho en los versículos 5 y 6, Pablo concluye que los corintios han sido enriquecidos de tal manera que nada les falta en ningún don mientras esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
- “Para que” (v. 8): Conector de propósito o explicativo. Pablo afirma que la razón por la que Cristo los mantendrá firmes hasta el fin es para que sean hallados irreprensibles en el día del Señor Jesucristo.
9. División del pasaje en secciones naturales.
- v. 1-2: Pablo y Sóstenes recuerdan a los corintios que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que invocan el nombre del Señor Jesucristo.
- v. 3: Pablo bendice a los corintios deseándoles gracia y paz de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo.
- v. 4-9: Pablo da gracias a Dios porque, por medio de Cristo, los corintios han sido enriquecidos en palabra y ciencia, en la medida en que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en sus corazones; asimismo, afirma que Dios los mantendrá firmes hasta el fin para que sean hallados irreprensibles en comunión con Jesucristo.
Interpretación de 1 Corintios 1:1-9
1. Análisis del contexto inmediato del texto.
Pablo inicia la carta de 1 Corintios hablando sobre el llamamiento y los beneficios de la santidad (1:1-9). Sin embargo, luego comienza a tratar los problemas que aquejan a la iglesia de Corinto, siendo el primero de ellos la falta de unidad en la congregación, pues algunos decían ser de Pablo, otros de Apolos, otros de Cefas (el apóstol Pedro) y otros de Cristo (1 Co. 1:12).
Para tratar la falta de unidad dentro de la iglesia de Corinto, Pablo pide a los creyentes en el nombre del Señor Jesucristo que hablen todos lo mismo, que no haya divisiones entre ellos y que estén perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer (1 Co. 1:10).
Para combatir el partidismo en torno a diversos maestros (1 Co. 1:12), Pablo confronta a la congregación a través de preguntas retóricas cuya respuesta tácita es un rotundo «no» (1 Co. 1:13).
De la mano con esto, el apóstol recuerda a la congregación que él no bautizó a nadie más que a Crispo, Gayo y la familia de Estéfanas (1 Co. 1:14-16), de modo que nadie dentro de la congregación puede asegurar haber sido bautizado en su nombre (1 Co. 1:15).
En 1 Corintios 1:10-17, Pablo recuerda a los corintios que Dios no lo envió a bautizar, sino a predicar el evangelio (1 Co. 1:17).
Dicho evangelio de la cruz, para los que se pierden parece ser locura; sin embargo, para los que se salvan, este mensaje es poder de Dios (1 Co. 1:18). Ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes a través de la locura de la predicación (1 Co. 1:21).
El apóstol Pablo predica a Cristo crucificado, mensaje que resulta tropiezo para los judíos y locura para los gentiles (1 Co. 1:23). No obstante, para los llamados (tanto judíos como griegos), Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios (1 Co. 1:24).
Con la expresión «lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Co. 1:25), el apóstol Pablo ilustra a los corintios que Dios se ha revelado al ser humano mostrando la necesidad básica que este tiene. Esta revelación se hace manifiesta a través de Cristo crucificado, quien para los llamados es poder y sabiduría de Dios (1 Co. 1:24-25).
Debido a la conflictiva situación de la iglesia de Corinto, el apóstol recuerda a sus lectores que la sabiduría humana, el poder terrenal y la nobleza de cuna no representan mérito alguno delante de Dios (1 Co. 1:26), pues Él ha escogido lo necio y lo débil del mundo para avergonzar a los sabios y a lo fuerte (1 Co. 1:27).
También ha elegido lo vil y menospreciado del mundo, e incluso lo que no es, a fin de que nadie se jacte en su presencia (1 Co. 1:28-29).
De ahí que entre los corintios no deba existir ningún tipo de jactancia, pues ahora que están en Cristo Jesús, Él les ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención (1 Co. 1:30), para que el que se gloria, se gloríe en el Señor (1 Co. 1:31).
Viaje y estadía de Pablo en Corinto
Luego de salir de Atenas, Pablo se dirigió a Corinto (Hch. 18:1). Allí conoció a un judío llamado Aquila (natural del Ponto) y a su esposa Priscila.
Debido a que compartían el mismo oficio (Hch. 18:3), Pablo se hospedó con ellos, pues, al igual que el apóstol, Aquila y Priscila eran fabricantes de tiendas.
Durante su estancia, Pablo aprovechaba los días de reposo para acudir a la sinagoga, donde persuadía a judíos y a griegos (Hch. 18:4). Tiempo después, el apóstol se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo (Hch. 18:5).
Por aquel entonces, Pablo recibió la visita de sus colaboradores Silas y Timoteo, quienes viajaron desde Macedonia para estar con él y apoyarlo en el ministerio (Hch. 18:5).
A pesar del respaldo de sus colaboradores, Pablo enfrentó una creciente oposición en la sinagoga, a tal punto que decidió volverse a los gentiles (Hch. 18:6).
Al dejar la sinagoga, Pablo comenzó a predicar en la casa de un hombre llamado Tito Justo (Hch. 18:7), quien era temeroso de Dios y vivía junto a la sinagoga.
A pesar de la oposición, Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor Jesucristo junto con toda su casa (Hch. 18:8). Además, muchos de los corintios que oían, creían y eran bautizados.
Ante la intensidad de la oposición, Pablo necesitó ser fortalecido por el Señor mediante una visión en la noche (Hch. 18:9-10), donde Dios lo animó a seguir hablando sin callar, asegurándole: «Yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad».
La fortaleza que el apóstol recibió del Señor lo llevó a permanecer en Corinto durante un año y seis meses, enseñando entre ellos la palabra de Dios (Hch. 18:11).
Transcurrido este tiempo, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo y lo llevaron ante Galión, procónsul de Acaya (Hch. 18:12), para ser juzgado. Sin embargo, al tratarse de cuestiones de palabras, nombres y de su propia ley, Galión se negó a ser juez del asunto y los expulsó del tribunal (Hch. 18:14-16).
Esta resolución desató la violencia de los griegos, quienes tomaron a Sóstenes (principal de la sinagoga) y comenzaron a golpearlo frente al tribunal, sin que a Galión le importara nada de esto (Hch. 18:17).
Pablo permaneció aún muchos días en Corinto después de este incidente, y luego se despidió de los hermanos y navegó hacia Siria, acompañado de Aquila y Priscila (Hch. 18:18-19).
2. Propósito del libro y propósito del texto según el autor original.
2.1. Propósito del libro.
La Primera Epístola a los Corintios es una carta pastoral escrita para resolver problemas doctrinales y prácticos. La condición apostólica de Pablo le confiere autoridad para instruir y corregir a la iglesia.
2.2. Propósito del texto.
El propósito de 1 Corintios 1:1-9 es recordar a la iglesia de Corinto su llamamiento divino, la suficiencia de la gracia recibida en Cristo y la fidelidad de Dios como fundamento de su santificación.
3. Palabras clave en el texto.
Llamados (κλητοις): Designación legítima de personas o estirpe para una sucesión, una liberalidad testamentaria o un cargo, como el de patrono, tutor, etc. (Diccionario de la Real Academia Española).
Señor Jesucristo (ιησου χριστου): Ningún término es más expresivo de la fe de los primeros creyentes en Jesús que Señor (Hch. 2:36, 10:36; Rom. 10:9; 1 Co. 8:6, 12:3; Fil. 2:11). Denota la soberanía de Cristo y su primacía sobre los creyentes, sobre la iglesia como cuerpo y sobre todas las cosas (Diccionario bíblico mundo hispano, p. 207).
4. Problemas en el texto.
¿Qué significa la frase «esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin»?
Debido a que la obra era de Dios, Pablo no dudaba de los resultados. Gracias a que los corintios habían sido justificados por la gracia de Dios, serían presentados ante Él como irreprensibles cuando nuestro Señor Jesucristo regrese. Por lo tanto, podían gozarse esperando su venida con anhelo (El comentario bíblico: 1 Corintios a Filemón, p. 17).
La palabra griega απεκδεχομενους (esperando) significa aguardar con anhelante anticipación y a la vez con actividad diligente. No se trata de una espera pasiva u ociosa, como quien espera un transporte en una esquina, sino que implica trabajar mientras se vela y se confía, sabiendo que Dios cuida de los suyos.
La manifestación se refiere a su revelación gloriosa sin el velo de humildad que caracterizó su encarnación. En su segunda venida, Cristo se revelará plenamente en su esplendor resplandeciente.
Cuando Cristo regrese, nos confirmará o establecerá (βεβαιωσει) como irreprensibles delante de su Padre. Solo entonces seremos presentados enteramente intachables, y así seremos considerados por la eternidad (John MacArthur, Primera de Corintios, pp. 36-37).
5. Significado detallado del texto.
v. 1 “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes”.
Siguiendo la costumbre epistolar de la época, Pablo inicia la carta identificando a los remitentes: él mismo y Sóstenes, quien probablemente era el antiguo principal de la sinagoga de Corinto golpeado ante el tribunal de Galión (Hch. 18:17). Pablo confirma su llamamiento apostólico como originado en la voluntad soberana de Dios, otorgando a su mensaje el peso y la autoridad divina necesarios para corregir a la iglesia.
v. 2 “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:”.
La carta se dirige a la iglesia de Dios en Corinto, congregación que el apóstol fundó durante su estadía de año y medio (Hch. 18:11). Con las frases «santificados en Cristo Jesús» y «llamados a ser santos», Pablo recuerda a los creyentes que han sido apartados (ηγιασμενοις) de la corrupción moral de su entorno para pertenecer a Dios. Este llamamiento los une a todos los creyentes del mundo que invocan a Jesucristo, proclamándolo Señor absoluto frente a las pretensiones de lealtad al César imperantes en una colonia romana.
El término «Señor Jesucristo» también recuerda a los creyentes que son propiedad de Dios y que, por ende, debe existir entre ellos una profunda unidad, pues Jesucristo es el único Señor de todos los creyentes.
v. 3 “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”
El saludo apostólico «gracia y paz» expresa el deseo de que el favor inmerecido y la plenitud de la paz divina reinen en una comunidad sacudida por disputas internas. Pablo fortalece el llamado a la unidad recordándoles que comparten un mismo Padre celestial y un mismo Señor.
v. 4 “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;”.
Pablo expresa una sincera gratitud a Dios por la gracia (χαριτι) concedida a los creyentes de Corinto mediante la obra redentora de Jesús en la cruz. Esta gracia no fue ganada por sus méritos, sino otorgada como un don gratuito, permanente e inmutable.
Desde luego, aquí también se manifiesta el corazón pastoral de Pablo, quien agradece a Dios por hacer visible su misericordia en la congregación.
v. 5 “porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;”.
Junto con la gracia salvadora, el apóstol destaca que la iglesia fue enriquecida espiritualmente en Cristo en toda palabra (λογω) y conocimiento (γνωσει), capacitándolos para proclamar y comprender las verdades del evangelio.
v. 6 “así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,”.
El apóstol establece que los corintios han sido enriquecidos en todas las cosas de la misma forma en que el testimonio del evangelio ha echado raíces firmes y ha sido confirmado en sus vidas.
v. 7 “de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;”.
Debido a que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en la iglesia de Corinto, a esta no le falta ningún don espiritual. Sin embargo, dichos dones deben ser utilizados diligentemente mientras aguardan con expectación activa (απεκδεχομενους) la gloriosa manifestación del Señor Jesucristo.
v. 8 “el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.”.
El término «confirmará» denota una garantía legal y espiritual: Cristo mismo sostendrá y preservará a los creyentes para que comparezcan limpios de toda acusación e irreprensibles en el día de su manifestación final. La protección que han recibido los ayudará a permanecer firmes, confirmando una vez más la fidelidad de Dios.
v. 9 “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”.
Luego de hablar de la protección divina hasta el día final, Pablo concluye afirmando que la fidelidad de Dios se manifiesta en su permanencia fiel al llamamiento que hizo a los creyentes, mediante el cual disfrutan de una comunión (asociación y unidad) genuina con su Hijo Jesucristo, quien es Señor de todos.
6. Sumario de las secciones del texto
- v. 1-2: Pablo y Sóstenes recuerdan a los corintios que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que invocan el nombre del Señor Jesucristo.
- v. 3: Pablo bendice a los corintios deseándoles gracia y paz de parte de Dios el Padre y del Señor Jesucristo.
- v. 4-9: Pablo da gracias a Dios porque, por medio de Cristo, los corintios han sido enriquecidos en palabra y ciencia, en la medida en que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en sus corazones; asimismo, afirma que Dios los mantendrá firmes hasta el fin para que sean hallados irreprensibles en comunión con Jesucristo.
7. Propósito del autor al escribir el texto para sus oyentes/lectores originales
Pablo y Sóstenes escriben a la iglesia de Dios que está en Corinto con el fin de recordar a la congregación el llamamiento soberano de Dios, el señorío supremo de Jesucristo y los frutos de la santidad que les ha sido otorgada.
8. Conclusión
El pasaje de 1 Corintios 1:1-9 es un mensaje de profundo aliento para la iglesia de Jesucristo. Recuerda que, a pesar de las debilidades y conflictos humanos, el llamamiento de Dios, el señorío de Cristo y los beneficios de la gracia divina permanecen siempre firmes y disponibles para su pueblo.
Conclusión sobre 1 Corintios 1:1-9
Al concluir este análisis de 1 Corintios 1:1-9, es evidente que el apóstol Pablo no solo sigue una convención epistolar, sino que establece una poderosa ancla teológica para toda su carta. Cada elemento de su saludo inicial está estratégicamente diseñado para reorientar a una iglesia fracturada hacia la fuente de su verdadera identidad y unidad. El estudio ha revelado que, frente a las divisiones y la arrogancia que más tarde abordará, Pablo comienza recordándoles su estatus compartido: son “santificados en Cristo Jesús” y “llamados a ser santos”, un llamamiento que trasciende lealtades a personalidades humanas.
La interpretación detallada ha demostrado que la gratitud de Pablo no es superficial; se basa en las realidades de la gracia de Dios que ya ha enriquecido a los corintios “en toda palabra y en toda ciencia”. Más importante aún, su confianza no reside en la capacidad de los corintios para perseverar, sino en la fidelidad de Dios, quien “os confirmará hasta el fin”. Por lo tanto, este pasaje funciona como el remedio divino presentado antes de diagnosticar la enfermedad. Es un llamado a que la iglesia, tanto en Corinto como hoy, cese de mirarse a sí misma, a sus líderes o a sus dones, y fije su mirada en el Dios fiel que la llamó a la comunión con Jesucristo, su único y suficiente Señor. En esta verdad fundamental reside la única esperanza para la unidad, la santidad y la perseverancia del pueblo de Dios.
Footnotes
-
John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Primera Corintios, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 2003): 11. ↩
-
Ibid. ↩
-
Everett F. Harrison, Comentario Bíblico de Moody: Nuevo Testamento, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 1965): 285. ↩
-
John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Primera Corintios, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 2003): 12. ↩
-
John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Primera Corintios, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 2003): 12. ↩
-
Ibid. ↩
-
Ibid 14. ↩
-
Everett F. Harrison, Comentario Bíblico de Moody: Nuevo Testamento, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 1965): 285. ↩
-
Everett F. Harrison, Comentario Bíblico de Moody: Nuevo Testamento, (Michigan, Estados Unidos: Editorial Portavoz, 1965): 286. ↩
Artículos que te podrían interesar