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emprendimiento con trabajo de tiempo completo

La regla de las 47 horas para emprender mientras trabajas

¿Emprender con trabajo fijo y ministerio? La regla de las 47 horas para construir un ingreso extra sin renunciar a tu empleo ni descuidar la obra.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

07/02/2019
11 min

Tu semana probablemente se ve así: te levantas temprano, trabajas de siete de la mañana a cinco de la tarde, llegas a casa, y todavía te espera el ministerio, la reunión de jóvenes, la clase, la célula, el acompañamiento. El fin de semana tampoco es descanso total: hay culto, ensayos, actividades. Y aun así, quizá sientes que falta algo: la posibilidad de generar un ingreso extra, o el deseo de construir algo propio que algún día te dé más libertad para servir.

No estás solo. Muchos líderes de jóvenes, pastores y maestros sueñan con emprender, pero creen que su agenda no les deja ni un espacio. La buena noticia es que no necesitas renunciar a tu trabajo ni abandonar el ministerio para empezar: necesitas una estrategia realista para las horas que sí tienes.

Emprender mientras trabajas a tiempo completo y sirves en el ministerio es posible si usas bien tus horas libres. La regla de las 47 horas, siete horas semanales dedicadas a tu proyecto, es un punto de partida realista: el emprendimiento puede empezar como una fuente de ingresos extra y, en algunos casos, convertirse en tu ingreso principal, dándote más libertad para la obra. Pero con una advertencia honesta: esto no es para todos, y un emprendimiento a veces demanda más tiempo que un trabajo de jornada completa.

Tabla de contenidos

La regla de las 47 horas

Todo lo que necesitas saber:

¿Qué es la regla de las 47 horas?

En la semana leí un artículo sobre emprendimiento y empresario en el que se hacía referencia a la regla de las 47 horas, que podríamos definir como un modelo de productividad perfecto para todas aquellas personas con un trabajo a tiempo completo que buscan seguir creciendo de manera constante.

Lo que la regla de las 47 horas propone es sencillo: si la persona trabaja un promedio de cuarenta horas a la semana, entonces debería ocupar siete horas de su tiempo libre para mejorar o perfeccionar sus habilidades, o para avanzar en su propio proyecto. A fin de que, pasadas varias semanas, sea mucho más competente, o su proyecto esté mucho más avanzado, que antes de poner en práctica esta regla.

Si algo me llama la atención de esta regla, es su tremenda simpleza. No debemos regirnos por ninguna estructura complicada; simplemente establecemos una meta a corto plazo y trabajamos al menos una hora al día en ella. Así, al finalizar la semana, habremos alcanzado las siete horas de mejoramiento que buscamos.

Por qué emprender si ya trabajas y sirves en el ministerio

Quizá te preguntes: «¿por qué habría de cargar con más trabajo si mi agenda ya está llena?». Es una pregunta justa, y la respuesta tiene que ver con el propósito.

Para muchos líderes, el emprendimiento no es ambición por acumular: es una búsqueda de libertad para servir. Cuando tu ingreso depende por completo de un empleo, tu tiempo depende de un empleo. Un emprendimiento puede empezar como una fuente de ingresos extra, que alivia la presión del mes, y, en algunos casos, crecer hasta convertirse en tu ingreso principal. Quien lo ha logrado sabe lo que eso significa para la obra: más flexibilidad, menos estrés financiero y la posibilidad de dedicar más tiempo a lo que Dios te ha llamado a hacer.

Además, emprender no compite con tu trabajo: lo complementa. Las habilidades que usas en tu empleo, organización, trato con personas, conocimientos técnicos, son el material con el que se construye un proyecto propio. Y el ministerio, por su parte, te da propósito y perspectiva: sabes para qué trabajas, y eso es más valioso de lo que parece.

La verdad honesta: no es para todos

Ahora la parte que muchos artículos de emprendimiento omiten, y que nosotros no vamos a omitir: esto no es para todos, y conviene decirlo con claridad antes de empezar.

  • Un emprendimiento puede demandar más tiempo que un trabajo de jornada completa. No te dejes engañar por la imagen de quien «trabaja desde la playa». En la mayoría de los casos, el que emprende trabaja más horas, no menos, especialmente al principio. Si tu intención es tener más tiempo libre, un emprendimiento puede lograr lo contrario.
  • No es una promesa de ingresos. Emprender no garantiza dinero extra, ni mucho menos independencia financiera. Hay proyectos que tardan meses o años en dar resultados, y otros que nunca los dan. Si decides emprender, hazlo con los ojos abiertos, no con expectativas irreales.
  • Tiene costos que no se ven a primera vista. Al dejar de ser solo empleado, pierdes beneficios como vacaciones pagadas o seguridad laboral; y al usar tus horas libres, descuidas otras áreas si no tienes cuidado, descanso, familia, ministerio.
  • No todo lo que parece emprendimiento lo es. Algunos proyectos «de ingresos extra» son en realidad esquemas que prometen dinero fácil. Si algo suena demasiado bueno para ser verdad, lo es.

Esto no significa que no debas intentarlo: significa que debes intentarlo con discernimiento. La regla de las 47 horas es justamente eso: una forma prudente de probar, sin renunciar a nada, y de descubrir si tu proyecto es viable antes de tomar decisiones grandes.

Cómo aprovechar la regla de las 47 horas

Al pensar en el tema de emprendimiento y empresario, me doy cuenta de que precisamente he estado haciendo esto el último mes. Cada día que regreso del trabajo dedico al menos una hora a mejorar mis habilidades como escritor, preparando nuevo contenido para Vida Extrema.

Hacerlo de esta forma me ha ayudado a dejar el estrés que en el pasado llegaba a sentir cuando me daba cuenta de que, luego de varias horas, no había completado el número de artículos que necesitaba. Hoy en día disfruto más de la escritura: ya no me afano por alcanzar un determinado número de artículos, sino que simplemente redacto todas aquellas ideas que me han estado dando vueltas en la cabeza y que considero que pueden aportar calidad a la comunidad.

El método es aplicable a casi cualquier proyecto: estudiar a fondo la Biblia, aprender a programar, estudiar un nuevo idioma, leer más libros, comenzar un blog, preparar un servicio o producto que puedas ofrecer, y demás. Puedes llevar a la práctica la regla de las 47 horas y disfrutar de sus beneficios en el corto plazo.

Claro está que uno no debe caer en el engaño de pensar que siete horas semanales son suficientes para sacar adelante cualquier proyecto; en ocasiones se nos demandará invertir más tiempo. Sin embargo, la regla de las 47 horas puede ser un buen punto de arranque que nos permita dar los primeros pasos en la realización de nuestro emprendimiento.

¿De dónde saco esas 7 horas?

Casi puedo escuchar a alguien decirme: «¡Miguel, pero de dónde saco esas siete horas si mi semana es bastante atareada!». No te preocupes: aquí te explico cómo obtenerlas.

Al llegar a casa, toma la primera hora para trabajar en tu proyecto. Puede que tengas varias cosas que hacer cuando regreses, pero podrías colocar tu hora de productividad como la primera de la lista, para aprovechar al máximo tu tiempo. Esta hora diaria bien podría sustituir el tiempo que pasas en las redes sociales, viendo televisión o navegando sin rumbo.

El viernes, sábado y domingo, aparta unas horas para tu proyecto. Si durante la semana no puedes organizar tus horas de productividad, podrías destinar una hora el viernes y tres horas diarias el fin de semana, para cumplir el objetivo de siete horas semanales. Eso sí: trabajar tres horas seguidas en un proyecto puede resultar agotador, así que sugiero diversificar el tiempo a lo largo del día, una hora en la mañana, otra después de almorzar y otra al concluir el día, por ejemplo.

Un cuidado importante: las siete horas deben salir de espacios que de verdad puedas dar, no de los que no puedes dar. No las robes del descanso, de tu familia ni de tu ministerio; róbalas de la pantalla y del tiempo muerto. Si al hacer el cálculo descubres que no tienes siete horas disponibles esta temporada, no es fracaso: es información. Espera, ajusta y vuelve a intentar cuando el momento lo permita.

Antes de empezar: define el propósito

La regla de las 47 horas tiene un gran beneficio para sacar adelante cualquier tipo de proyecto. Sin embargo, hay algo que debes hacer antes de utilizarla: establecer para qué usarás el tiempo.

Definir de antemano el propósito que les darás a esas siete horas extra a la semana es sumamente importante, porque si no lo haces, podrías terminar perdiendo el tiempo en tareas que no están directamente relacionadas con el proyecto que deseas iniciar.

Para ser efectivo en el emprendimiento se necesita establecer una lista de tareas que vayan directamente relacionadas con el proyecto que se desea sacar adelante. Tomarte el tiempo para pensar todos los pasos que darás durante la semana te permitirá maximizar el trabajo que realices durante esas siete horas extra. La pregunta que ordena todo es sencilla: «¿qué tarea de esta semana acerca mi proyecto un paso más?». Si no puedes responderla, todavía no estás listo para la hora de trabajo; primero define la respuesta.

Si eres líder: emprender sin descuidar la obra

Como líder de jóvenes, pastor o maestro, tu emprendimiento tiene una prueba que otros no enfrentan: no puede comerse el ministerio. Y aquí van algunas luces para esa tensión:

  • El propósito es la libertad para servir, no la acumulación. Pregúntate con honestidad por qué emprendes. Si la respuesta es «para servir mejor y con más libertad», el proyecto es un instrumento. Si la respuesta es «para tener más», revisa tu corazón antes de seguir.
  • Protege tus no negociables. El tiempo de oración, tu familia, tu grupo y tu descanso no se negocian con el proyecto. Si una semana el emprendimiento amenaza esos espacios, esa semana el emprendimiento espera.
  • Sé transparente con tu iglesia. Si tu emprendimiento crece, comunica con claridad cómo afecta tu disponibilidad. La transparencia evita malentendidos y protege la confianza.
  • Mide el costo real. Si el emprendimiento te quita más de lo que te da, tiempo de familia, paz, energía para la obra, es momento de ajustar o de pausar. Rendirse a tiempo también es sabiduría.
  • No prediques con doble estándar. Si enseñas a tus jóvenes sobre administración y mayordomía, que tu emprendimiento lo demuestre: orden, honestidad y propósito. Tu proyecto también es testimonio.

Cuando el emprendimiento se mantiene en su lugar, como instrumento y no como amo, puede ser una bendición real: para tu familia, para tu ministerio y para la libertad que tanto anhelas.

En conclusión: emprende sin dejar tu trabajo

La regla de las 47 horas no es una fórmula mágica que convierte a cualquiera en emprendedor exitoso. Es una herramienta realista para una situación concreta: la del líder que trabaja de siete a cinco, sirve en el ministerio y, aun así, quiere construir algo propio. Siete horas semanales, con propósito claro, pueden empezar un emprendimiento que alivie tus finanzas y que, en algunos casos, se convierta en tu ingreso principal. Pero el emprendimiento es un instrumento, no un ídolo: su propósito es darte libertad para servir, y solo merece tu tiempo mientras cumpla ese propósito sin comerse tu vida, tu familia ni tu ministerio.

El siguiente paso es concreto: esta semana responde por escrito la pregunta del propósito, «¿para qué quiero emprender y qué tarea acerca mi proyecto un paso más esta semana?», y aparta tu primera hora de trabajo en el calendario, en un espacio real que puedas dar. Si no encuentras la hora, no es fracaso: es información para esperar con sabiduría.

Y cuéntame: ¿has pensado en emprender? ¿Qué proyecto te gustaría construir, y qué te detiene? Comparte tu experiencia en los comentarios.

Temas:#emprendimiento#ingresos-extra#productividad#finanzas#ministerio-juvenil

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