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Educación

Aprendizaje basado en proyectos: qué es y cómo aplicarlo

Descubre qué es el aprendizaje basado en proyectos, sus beneficios y cómo aplicarlo paso a paso en el aula.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

13 min
aprendizaje basado en proyectos

Cuando hablamos de aprendizaje basado en proyectos nos referimos a una metodología educativa que coloca al estudiante en el centro de su propio aprendizaje. Ya que en lugar de limitarse a escuchar una explicación y posteriormente completar ejercicios, los estudiantes trabajan durante un periodo determinado en la creación de un proyecto que les permite aplicar lo que están aprendiendo.

Esta metodología parte de una idea bastante sencilla: aprendemos mejor cuando utilizamos nuestros conocimientos para resolver problemas, crear algo o responder preguntas que tienen sentido para nosotros.

Por esta razón, el aprendizaje basado en proyectos puede convertirse en una excelente alternativa para docentes que desean fomentar una mayor participación dentro del aula. Pero también puede utilizarse en talleres, cursos, grupos juveniles y otros espacios de educación no formal.

En este artículo conoceremos qué es el aprendizaje basado en proyectos, cómo funciona y cuáles son los pasos básicos para comenzar a utilizarlo.

Tabla de contenidos

¿Qué es el aprendizaje basado en proyectos?

El aprendizaje basado en proyectos, también conocido como ABP, es una metodología en la que los estudiantes adquieren conocimientos y desarrollan habilidades mientras trabajan en la elaboración de un proyecto.

Este proyecto generalmente parte de una pregunta, necesidad o problema que debe investigarse.

Por ejemplo, en lugar de explicar durante varias clases los diferentes tipos de contaminación, un docente podría plantear la siguiente pregunta:

¿Cómo podemos reducir la cantidad de residuos que produce nuestra escuela?

A partir de esta pregunta, los estudiantes podrían investigar qué tipos de residuos se generan, recopilar información, entrevistar a otras personas, analizar posibles soluciones y finalmente presentar una propuesta en la forma de un trabajo escrito o una presentación en clase.

Vale resaltar que durante ese proceso estarían aprendiendo ciencias, comunicación, investigación, resolución de problemas e incluso trabajo colaborativo.

La diferencia principal está en que el proyecto no aparece únicamente al final de la clase como una actividad complementaria. El proyecto se convierte en el medio mediante el cual se produce el aprendizaje.

Algo interesante del aprendizaje basado en proyectos es que se pueden trabajar varias materias en el mismo proyecto. Por lo que los estudiantes no solo buscarían dar respuesta a la pregunta que se les ha planteado. Si no que también intentarían dar solución al problema desde diferentes campos.

¿Cómo funciona el aprendizaje basado en proyectos?

En el aprendizaje basado en proyectos, el estudiante deja de ser únicamente un receptor de información y pasa a participar activamente en la construcción de su conocimiento. Siendo así que el docente adopta un rol diferente como facilitador.

Esto no significa que deje de enseñar. Más bien, pasa de transmitir todo el contenido a convertirse también en una persona que orienta, plantea preguntas, proporciona recursos y acompaña a los estudiantes durante el proceso. Lo que enriquece la experiencia de aprendizaje.

Un proyecto basado en esta metodología puede dividirse en varias etapas:

  1. Plantear una pregunta o problema.

  2. Identificar qué conocimientos serán necesarios.

  3. Investigar y recopilar información.

  4. Diseñar posibles soluciones.

  5. Crear un producto o propuesta.

  6. Presentar los resultados.

  7. Reflexionar sobre lo aprendido.

Dependiendo de la edad de los estudiantes y de los objetivos educativos, un proyecto puede durar desde unas pocas clases hasta varias semanas.

Siendo lo importante que exista un objetivo educativo claro. Porque realizar una actividad interesante no significa necesariamente que estemos aplicando aprendizaje basado en proyectos.

Características del aprendizaje basado en proyectos

Aunque los proyectos pueden ser muy diferentes entre sí, existen algunas características que permiten identificar esta metodología.

Parte de una pregunta o problema

Todo buen proyecto necesita un punto de partida. Ya sea que se trate de un problema que necesita una solución, una pregunta que requiere investigación o una situación que invite a los estudiantes a crear algo. Es importante comenzar por algún lado.

En este sentido el docente podría plantear una pregunta. Pero aquí se debe diferenciar entre una pregunta con respuesta rápida de una pregunta cuya respuesta surge de la investigación.

Pregunta con respuesta rápida:

¿Cuáles son las partes de una planta?

El estudiante puede responderse rápidamente mediante una lectura.

Pregunta para un proyecto:

¿Qué necesitaríamos para crear un pequeño huerto dentro de nuestra escuela?

Esta pregunta obliga al estudiante a investigar diferentes contenidos y posteriormente utilizarlos para dar respuesta a la misma. Como puedes ver esta segunda pregunta tiene mucho más potencial para convertirse en un proyecto de aprendizaje.

Requiere investigación

¿En qué se diferencia una pregunta para un proyecto?

Si prestas atención a ambas preguntas. Notará que la segunda hace que los estudiantes necesitan buscar información para poder avanzar.

Esta investigación puede realizarse mediante libros, Internet, entrevistas, observaciones, experimentos o recursos proporcionados previamente por el docente.

Donde el objetivo no consiste simplemente en encontrar información, sino en aprender a utilizarla para tomar decisiones.

Produce un resultado concreto

Un aprendizaje basado en proyectos normalmente culmina con algún tipo de producto. Estos son algunos resultados posibles:

Resultado concreto Tipo de producto Qué permite demostrar
Presentación Comunicación oral o audiovisual La capacidad de organizar y explicar lo aprendido
Video Recurso audiovisual La comprensión de un tema y la capacidad de comunicarlo de forma creativa
Experimento Práctica o demostración La aplicación de conocimientos mediante la observación y la comprobación
Campaña Acción de sensibilización La capacidad de comunicar un mensaje y promover cambios
Sitio web Recurso digital La investigación, organización y publicación de información
Investigación Trabajo de indagación La búsqueda, análisis y uso de información para responder una pregunta
Exposición Presentación pública La síntesis de información y la comunicación ante una audiencia
Propuesta Solución o plan de acción La capacidad de plantear respuestas a un problema o necesidad
Maqueta Modelo físico La representación visual o concreta de una idea o solución
Actividad comunitaria Acción participativa La aplicación de lo aprendido en un contexto real

Aquí debo aclarar que NO todos los proyectos necesitan terminar en un objeto físico. Lo importante es que los estudiantes tengan algo que permita demostrar qué aprendieron y cómo utilizaron esos conocimientos.

Promueve la participación del estudiante

Lo interesante de este tipo de metodología es que los estudiantes toman decisiones durante diferentes etapas del proyecto.

Dependiendo de la actividad, pueden elegir cómo investigar, qué recursos utilizar, cómo organizar el trabajo o de qué manera presentar el resultado.

Esta participación ayuda a que el estudiante deje de percibir el aprendizaje únicamente como algo abstracto o una serie de instrucciones proporcionadas por otra persona. Para convertirse en algo tangible con una aplicación en el mundo real.

Beneficios del aprendizaje basado en proyectos

Como mencionaba antes. Una de las principales ventajas del aprendizaje basado en proyectos es que permite conectar los contenidos educativos con situaciones más cercanas a la realidad.

Pero esta no es su única ventaja. Así que a continuación veremos más ventajas que surgen como resultado de usar esta metodología educativa.

Favorece el aprendizaje activo

El estudiante necesita investigar, experimentar, discutir y tomar decisiones. Lo que lo obliga a interactuar constantemente con aquello que está aprendiendo.

Esto permite que el estudiante pase de ser una agente pasivo que se sienta en el salón de clase a escuchar. A ser un agente activo que busca información, analiza la misma y toma decisiones.

Desarrolla la resolución de problemas

Los proyectos rara vez avanzan exactamente como fueron planificados. Haciendo que durante el proceso los estudiantes tengan que lidiar con dificultades que les obligan a buscar alternativas y modificar sus ideas originales.

Este tipo de situaciones puede convertirse también en una oportunidad de aprendizaje y una lección de vida. Pues las cosas no siempre salen como uno las planea. Y es por eso que el ser humano debe aprender a adaptarse a las circunstancias.

Facilita el trabajo colaborativo

Muchos proyectos pueden desarrollarse en pequeños grupos. Lo que permite a los estudiantes trabajar habilidades como: la comunicación, organización, distribución de responsabilidades y toma de decisiones.

Sin embargo, es importante recordar que trabajar en grupo no significa simplemente repartir diferentes partes de una tarea. Si no que los miembros del equipo puedan participar de forma activa durante el proceso de aprendizaje.

Al prestar atención a esto, el docente evitará que se evidencie una desconexión a la hora de presentar el proyecto. En donde algunos estudiantes manejan con fluidez la información, mientras otros no tienen la mas mínima idea de que trataba el proyecto.

Permite integrar diferentes conocimientos

Los problemas del mundo real difícilmente pertenecen a una sola asignatura. Así que esto puede ser una oportunidad para que los docentes puedan integrar sus contenidos. Lo que hará que el proyecto abarque diferentes materias como: ciencias naturales, matemáticas, estudios sociales, tecnología, educación cristiana, artes, lenguaje, entre otras.

Lo que me encanta del aprendizaje basado en proyectos es que permite establecer conexiones entre diferentes áreas que muchas veces se enseñan de manera independiente.

Da sentido a lo que se aprende

Otra ventaja de esta metodología es que ayuda a los estudiantes a responder preguntas frecuentes como ¿Y esto para qué me sirve?

Cuando una persona necesita utilizar determinado conocimiento para solucionar un problema, resulta mucho más fácil comprender su utilidad.

¿Cómo implementar el aprendizaje basado en proyectos?

Aquí me gustaría hacer una salvedad. Y es que no necesitas transformar completamente tu curso para comenzar a utilizar esta metodología.

Puedes empezar con un proyecto pequeño y posteriormente ajustar el proceso según los resultados obtenidos.

1. Define qué quieres que aprendan

Antes de pensar en el proyecto debes establecer los objetivos educativos.

  • ¿Qué conocimientos deberían adquirir los estudiantes?

  • ¿Qué habilidades deberían desarrollar?

Toma en cuenta que el proyecto debe servir al aprendizaje y no al contrario.

2. Plantea una buena pregunta

Busca una pregunta que no pueda responderse simplemente copiando una definición de Internet o preguntándole a la IA.

Dicha pregunta debe permitir investigar, comparar alternativas y tomar decisiones con base en los datos.

Un ejemplo claro de esto podría ser:

¿Cómo podemos promover un uso responsable de las redes sociales entre los adolescentes de nuestra comunidad?

A partir de ella pueden surgir investigaciones, encuestas, materiales educativos y campañas creadas por los propios estudiantes.

3. Establece un producto final

Define qué deberán presentar los estudiantes. Ya que tener una meta concreta permite organizar mejor el proceso de aprendizaje.

Además, conveniente establecer desde el principio los criterios mediante los cuales se evaluará el proyecto. Siendo lo recomendado usar un rubrica de aprendizaje que es un instrumento de evaluación que establece criterios claros y niveles de desempeño para valorar el trabajo de los estudiantes.

4. Divide el proyecto en etapas

Un error común que se puede cometer es proporcionar la actividad y esperar hasta la fecha de entrega. Para evitar eso es importante recordar que los proyectos siempre necesitan seguimiento por parte de los docentes.

Una de las mejores maneras para dar seguimiento es dedicar los últimos minutos de algunas de tus clases para revisar:

  • Como va la investigación.

  • Las fuentes que están usando.

  • Leer las primeras propuestas.

  • Ver si han tenido avances.

  • Conocer las dificultades con las que se han encontrado.

  • Escuchar un resumen breve de su producto final.

La ventaja de esto es que también permite proporcionar retroalimentación antes de que sea demasiado tarde para realizar cambios.

5. Acompaña sin resolver todo

Uno de los mayores desafíos para el docente consiste en encontrar un equilibrio entre acompañar y dar autonomía.

Si proporciona todas las respuestas, elimina buena parte del proceso de investigación. Pero si deja a los estudiantes completamente solos, algunos pueden sentirse perdidos.

Por esta razón, el docente debe aprender a orientar mediante preguntas. Así en lugar de decir directamente “eso está mal” podríamos preguntar:

¿Qué evidencia tienen para llegar a esa conclusión?

De esta manera ayudamos a los estudiantes a revisar su propio razonamiento.

6. Presenta los resultados

Siempre que sea posible, permite que el proyecto sea presentado ante otras personas.

Pueden ser compañeros, docentes, padres de familia, integrantes de la comunidad o incluso una audiencia en Internet.

Tener una audiencia real puede cambiar considerablemente la manera en que los estudiantes perciben el trabajo que están realizando.

7. Reflexiona sobre lo aprendido

La entrega del proyecto no debería ser el último paso. Por lo que luego de la entrega importante que puedas dedicar un momento a reflexionar junto a los estudiantes en preguntas como:

  • ¿Qué funcionó?

  • ¿Qué salió mal?

  • ¿Qué aprendimos?

  • ¿Qué haríamos de manera diferente?

Recuerda que la reflexión permite convertir la experiencia en aprendizaje.

Ejemplo sencillo de aprendizaje basado en proyectos

Imaginemos una clase en la que se desea trabajar el uso responsable de Internet.

En lugar de impartir únicamente una exposición sobre seguridad digital, el docente plantea el siguiente desafío:

Crear una campaña educativa para enseñar a otros adolescentes a utilizar las redes sociales de manera responsable.

Los estudiantes pueden comenzar investigando temas como:

  • Privacidad.

  • Desinformación.

  • Ciberacoso.

  • Tiempo frente a las pantallas.

  • Huella digital.

  • Seguridad de las cuentas.

Posteriormente, pueden entrevistar a otros estudiantes para descubrir cuáles son los principales problemas que enfrentan.

Finalmente, pueden crear videos, afiches, publicaciones para redes sociales o una pequeña página web donde presenten sus recomendaciones.

Durante todo el proyecto estarán investigando y aplicando conocimientos mientras producen un recurso que puede ser utilizado por otras personas.

Algunos desafíos del aprendizaje basado en proyectos

Como cualquier metodología educativa, el aprendizaje basado en proyectos no debe presentarse como una solución para todos los problemas de la educación.

También tiene sus propias dificultades.

Una de ellas es el tiempo. Puesto que los proyectos necesitan planificación, seguimiento y espacios para que los estudiantes trabajen.

También puede resultar difícil evaluar la participación individual cuando se trabaja en grupos. Por lo que es necesario combinar la evaluación del producto final con otros elementos como observaciones, pequeñas entregas, autoevaluaciones y reflexiones individuales.

Otro desafío consiste en diseñar proyectos que realmente estén relacionados con los objetivos educativos.

Con esto quiero decir que una actividad puede ser divertida y producir un resultado impresionante. Pero si los estudiantes apenas necesitan utilizar los contenidos del curso, probablemente tengamos una buena actividad, pero no necesariamente un buen proyecto educativo.

Diferencia entre aprendizaje basado en proyectos y hacer proyectos

Aunque ambos conceptos parecen iguales, existe una diferencia importante.

En una enseñanza tradicional podemos estudiar primero todos los contenidos y, al finalizar la unidad, pedir a los estudiantes que elaboren una maqueta o presentación.

En este caso, el proyecto sirve para demostrar algo que ya se aprendió.

Mientras que en el aprendizaje basado en proyectos ocurre algo diferente. Pues los estudiantes aprenden mientras desarrollan el proyecto. Así que necesitan investigar porque todavía no poseen todas las respuestas.

Esta diferencia parece pequeña, pero cambia completamente el propósito de la actividad.

Conclusión sobre el aprendizaje basado en proyectos

El aprendizaje basado en proyectos nos recuerda que enseñar no consiste únicamente en transmitir información.

También debemos crear oportunidades para que los estudiantes utilicen aquello que están aprendiendo.

Cuando investigan un problema, prueban diferentes soluciones, cometen errores y finalmente presentan algo que ellos mismos han construido, el aprendizaje deja de limitarse a memorizar contenidos para una evaluación.

Esto no significa que tengamos que abandonar las explicaciones, las lecturas o las clases tradicionales.

El aprendizaje basado en proyectos es simplemente una metodología más dentro de las herramientas que tenemos disponibles como docentes.

Y precisamente allí se encuentra su valor.

No necesitamos utilizarla en todo momento. Pero cuando los objetivos educativos requieren investigar, crear, colaborar y aplicar conocimientos, puede convertirse en una excelente alternativa para transformar la experiencia de aprendizaje.

Temas:#aprendizaje#docentes#ensenanza#metodologia#formacion-cristiana

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