La obra del Espíritu Santo en 1 Corintios
La obra del Espíritu Santo en 1 Corintios: estudio bíblico profundo sobre cómo vivir una vida espiritual guiada por el poder del Espíritu Santo.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
- Introducción
- 1 Corintios 2:4-5
- 1 Corintios 2:10-16
- 1 Corintios 3:16-17
- 1 Corintios 6:11
- 1 Corintios 6:19-20
- Conclusión de 1 Corintios
Introducción
Al estudiar la obra del Espíritu Santo en la primera carta a los Corintios. Nos encontraremos con que el Apóstol Pablo en más de una ocasión recordó a los corintios «una iglesia con apariencia de ser muy espirituales, pero que llevan una vida carnal», como el Espíritu Santo había sido envía para ayudarles a vivir una vida la que fuera agrada a Dios.
En estas notas se examinarán algunos pasajes, los cuales en dicha carta hacen la mención a la obra del Espíritu Santo entre los corintios.
1 Corintios 2:4-5
“No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios.”
Al ver estos versículos debemos ir unos cuantos versículos atrás, esto para entender a lo que el Apóstol se refería cuando dijo: «que no les hablo ni les predico con palabras sabias y elocuentes». En el capítulo 1 versículo 21, dijo: “ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen”.
De ahí que se puede decir que Pablo no le habló ni les predicó a los corintos con palabras sabias y elocuencia, como probablemente lo estaban haciendo los falsos maestros. Si no con demostración del poder del Espíritu, esto por el hecho de que él entendía que esa era la manera que el Señor había elegido.
Con esto se puede decir que la predicación de Pablo se realizaba en dependencia del Espíritu Santo, siendo él quien capacitaba y confirmaba al predicador, en este caso Pablo. Algo muy diferente a los que predicaban con palabras sabias y gran elocuencia, los cuales podían caer en el error de pensar que la persona se había acercado a Dios debido a su talento o habilidades. Hágase la salvedad en este punto, que esto no quiere decir que Pablo, como orador, no haya sido elocuente.
Gramaticalmente, se ve en este pasaje que existe un contraste entre la predicación cuya confianza está en la sabia y elocuente (la cual utilizaban los falsos maestros) y la predicación con demostración del poder del Espíritu (la cual usaba Pablo).
Algo que también se puede observar es el propósito por el cual el Apóstol predicaba de esa manera. Era para que la fe de los corintios no “dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios”.
En el propósito por el cual Pablo predicaba con demostración del poder del Espíritu gramaticalmente encontramos un contraste: esta vez se contrasta la fe cuya dependencia es de en la sabiduría humana y la fe cuya dependencia es del poder de Dios. He aquí que Pablo también les estaba recordando a los corintios en quien debería estar puesta la fe de ellos (en Dios).
Finalizando esta sección, hay que destacar que el texto no nos dice qué tipo de demostración del poder del Espíritu eran las que se presentaban en la predicación de Pablo.
1 Corintios 2:10-16
“(10) Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. (11) En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. (12) Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. (13) Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales. (14) El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente. (15) En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie, porque (16) «¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?» Nosotros por nuestra parte tenemos la mente de Cristo”.
Al llegar a esta parte, el lector se encuentra con que el Apóstol habla a los corintios, haciendo énfasis sobre la obra del Espíritu Santo en la vida de cada creyente.
En esta sección, Pablo dice a los corintios que Dios ha revelado el misterio de su sabiduría, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios ha destinado para nuestra gloria desde la eternidad. Mediante el Espíritu, “pues” el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.
Tal como dice el Apóstol Pablo, nadie conoce los pensamientos del ser humano, sino su propio espíritu. De la misma forma, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. De ahí que la revelación del misterio de su sabiduría (hablando de Dios Padre) solo puede venir al hombre a través de su Espíritu.
En estos pasajes también encontramos que Pablo compara y contrasta los pensamientos de Dios, con los pensamientos de los hombres (lo cual ya comentamos); también al Espíritu de Dios con el Espíritu del hombre; también el Espíritu del mundo, con el Espíritu que procede de Dios; y por último la sabiduría humana y la que enseña el Espíritu.
De ahí que a lo anteriormente mencionado, Pablo comienza a dar su conclusión de esto en el versículo 12 cuando dice: “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido”.
Versículo 14: Y es que, según Pablo, la persona que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues (la razón, de ello es que) para ellos (las personas) es locura.
No la acepta (la persona) porque no puede entenderla, y no puede entenderla porque esto hay que discernirlo espiritualmente. Por otro lado, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no está sujeto al juicio de nadie. 15).
1 Corintios 3:16-17
“¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? (17) Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.”
Profundizando un poco en estos versículos, se puede ver que tienen relación con el versículo 3 del mismo capítulo. El cual dice: “pues aún son inmaduros. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos?”.
El versículo 6 se está refiriendo a la comunidad (la iglesia de Corinto) la cual está formada por personas creyentes que a su vez conforman el templo de Dios.
A las cuales Pablo hace el llamado (1) que recuerden que el Espíritu Santo habita en ellos, por lo tanto, la clase de problemas que se narran en el v.3 deben ser cortados de raíz, y (2) en caso de no seguir dicha indicación la cual es no procurar “destruir el templo de Dios” el cuales son personas de su comunidad. Deben saber que la consecuencia de su desobediencia y necedad será que Dios mismo tratara con ellos.
1 Corintios 6:11
“Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.”
En la sección del capítulo 6 en el versículo 11, Pablo toma el tiempo para confrontar a los corintios en una práctica que está haciendo, la cual no se ve para nada bien.
Dicha práctica es que, cuando surge un problema dentro de la iglesia de Corinto en lugar de buscar consejería y juez dentro de la iglesia. Muchos de los creyentes están presentando sus cargos a las autoridades de la ciudad, algo que al Apóstol no le ha agradado y, por lo tanto, los amonesta.
El versículo 11 viene a ser la conclusión de dicha exhortación. Pablo les dice a los corintios que, aunque en el pasado hicieron cosas que no agradaban a Dios (v.9-10) ahora es diferente.
Es diferente porque ahora ellos, a través de la obra de Cristo en la cruz del calvario, han sido santificados y también justificados. A demás, tiene en ellos al Espíritu Santo, quien les ayuda a través del proceso de santificación.
Según el texto griego, lo que Pablo dijo a los corintios fue: (Ustedes) fueron lavados, limpiados; (también) fueron santificados, (a demás) fueron declarados rectos en el nombre del Señor.
1 Corintios 6:19-20
“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; (20) fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.”
En los v.19-20 nos encontramos con una exhortación que Pablo realiza a los corintios en contra de la inmoralidad sexual, la cual, como se puede ver dentro de la carta, era soportada en cierto grado dentro de la iglesia de Corinto.
Pablo los exhorta haciendo hincapié en los siguientes puntos: (1) Por el hecho de haber sido comprado por precio el cual es la sangre de Cristo (v.20). Los corintios deberían vivir una vida que diera honra con su cuerpo a Dios. (2) Debido a que fueron comprados por precio (la sangre de Cristo); ellos ya no son sus propios dueños, sino propiedad de Dios. Y, por lo tanto, se han convertido en morada del Espíritu Santo.
Conclusión de 1 Corintios
Como hemos podido ver a lo largo de este estudio. La obra del Espíritu Santo en la primera carta a los Corintios es fundamental para entender cómo Dios transforma a una iglesia carnal en una comunidad espiritual.
Pablo nos recuerda que la predicación y la fe no dependen de la sabiduría humana, sino del poder del Espíritu. Es Él quien nos revela las profundidades de Dios y nos da la mente de Cristo para discernir su verdad.
También hemos visto que el Espíritu Santo habita en nosotros como templo. Lo cual nos llama a vivir en unidad, evitando la división y los celos que destruyen la comunidad. Y aunque en el pasado vivíamos en prácticas que no agradaban a Dios, ahora hemos sido lavados, santificados y justificados por su obra en nosotros.
Por último, debemos recordar que nuestro cuerpo es morada del Espíritu. Fuimos comprados por precio y, por lo tanto, estamos llamados a honrar a Dios con nuestra vida diaria, alejándonos de la inmoralidad y buscando agradarle en todo.
Espero que este estudio sobre la obra del Espíritu Santo en 1 Corintios haya sido de mucha bendición para tu vida y tu ministerio. Si tienes alguna reflexión o pregunta, no dudes en dejarla en los comentarios. Estaré encantado de conversar contigo.
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